Un futuro incierto: Covid , elecciones y una economía en añicos



Por Teresa Da Cunha Lopes

Frente a las elecciones de Junio,  los mexicanos tienen  tres grandes preocupaciones:  la salud, la seguridad y la economía. Esta última está íntimamenre conectada con variables internas, en particular con el impacto de la aplicación de las reformas, pero también se encuentra sometida a factores externos a México y que difícilmente podemos controlar, tales como la pandemia.

Si nos descuidamos en esta primavera del 2021 de la era de la Covid 19, tendremos por delante una fase larga de muy bajo crecimiento económico que nos mantendría en una situación, a nivel mundial y nacional, de “estancamiento secular” (“secular stagnation”), término introducido por la primera vez por en la jerga de los economistas por Alvin Harvey Hansen, discípulo de Keynes.

El problema hoy es que estamos recuperándonos, no solamente de grandes tragedias personales, de un shock emocional, sino también de un shock de oferta agregada negativo. Y, ante nosotros están las crecientes desigualdades de ingresos y riqueza, que mantienen viva la amenaza  nacional populista para una democracia en crisis, con sus instituciones bajo ataque.

Las secuelas de la crisis mundial de la pandemia  y de la cual a duras penas estamos saliendo a finales del 2022, están ahí, magnificadas por los costos humanos, laborales y sociales, fruto de una mala, de una pésima administración de las expectativas que ha creado  la vacunación masiva , alimentadas por la desconfianza e incertidumbre, no sólo sobre las políticas públicas de salud , sino también sobre la capacidad de mantener el tejido social unido en un periodo de estancamiento económico.

Algunos , hablan hasta de “estanflación”, o sea de que las condiciones económicas actuales permiten observar una combinación de estancamiento con inflación.

Lo cierto es que la pandemia (y, esto se prolongará para el periodo de la post pandemia) ha traído en su maremoto ,  la desglobalización y un creciente proteccionismo. A estos habrá que sumar cuellos de botella en la oferta post-pandemia; las fricciones tectónicas entre E.U.A. Y China (la guerra fría sino-norteamericana) , y la consiguiente balcanización de las cadenas de suministro globales. Mexico no está , ni puede estar , en una burbuja . Sube cada uno de los impactos , se tambalea con cada una de las consecuencias.

Frente a esta situación alarmante de crisis social, psicológica y económica, y a pesar del miedo social a la tecnología , la innovación tecnológica en robótica , inteligencia artificial, aprendizaje automático , etc, podrían ser los elementos necesarios para una salida de la crisis y, la construcción de un nuevo sistema económico, con nuevas relaciones laborales y, redistribución de recursos.

Aportarían, por ejemplo, soluciones tecnológicas que eliminan los riesgos de migraciones físicas y, aumentan el valor del trabajo (por ejemplo : un programador en Morelia , no tiene que trasladarse a Silicon Valley para diseñar una app en Estados Unidos) .

Asegurarían y fortalecerían las redes de aprendizaje. Eliminarían los cuellos de botella productivos y de la distribución. Permitirían , inclusive crear las condiciones de acumulación de riqueza , que enmarcadas jurídicamente en los principios de justicia y equidad , asegurarían los programas necesarios para una justicia redistributiva y un acceso general a los recursos ( por ejemplo , uno de esos programas sería el rendimiento universal) .

O sea, deberíamos estar pensando en los cambios a futuro y, no en un pasado que es una ilusión ideológica. Sólo así podremos aprovechar la crisis y, transformarla en un catalizador de cambios.

Cambios científico- tecnológicos – políticos que puedan crear una visión social , una voluntad política y, un frente estratégico contra el cambio climático (una crisis que ya está presente y, con condiciones tan o más devastadoras que la pandemia).
El problema es que estos temas están ausentes del debate público, de los programas de los candidatos ( si es que existen ) y de las políticas públicas nacionales.

Podríamos estar pensando un futuro que ya es presente , pero no lo estamos haciendo. De hecho es un futuro ausente de campañas políticas hechas y protagonizadas por personajes del pasado, muchos de ellos que viven , todavía, en una imagen del mundo salida de la “Ley de Herodes”.

Esto no es una situación político -electoral de “ esperanza” , esta es una situación gravísima que está transformando a los electores y a los actores políticos en zombies políticos , literalmente en “walking dead”. Con un futuro incierto.








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