Cuando el presupuesto llega antes que la estrategia: la reforma que Michoacán necesita

David Pascual Arestegui Espinosa
Colegio de Economistas de Michoacán Lázaro Cárdenas del Río.

Durante años, los municipios de Michoacán han enfrentado un problema silencioso que pocas veces ocupa espacios en el debate público, pero que tiene consecuencias directas sobre la calidad de los gobiernos locales, la eficiencia del gasto y la capacidad para generar desarrollo.

Paradójicamente, el primer presupuesto de una administración municipal suele elaborarse antes de que exista formalmente su principal instrumento de planeación: el Plan Municipal de Desarrollo.

Se trata de una contradicción institucional que se encuentra en el diseño actual de nuestra legislación.
Los ayuntamientos inician funciones el primero de septiembre, mientras que la Ley Orgánica Municipal les permite contar con varios meses para formular y aprobar su Plan Municipal de Desarrollo. Sin embargo, durante ese mismo periodo deben comenzar la construcción de la Ley de Ingresos y del Presupuesto de Egresos que entrarán en vigor apenas unos meses después.

El resultado es evidente: los nuevos gobiernos terminan operando durante su primer año con presupuestos heredados, estructuras de gasto construidas bajo lógicas administrativas anteriores y una limitada capacidad para orientar estratégicamente los recursos públicos.

Desde la perspectiva económica, esto genera costos importantes.
Provoca presupuestos inerciales, incrementa las adecuaciones presupuestarias, limita la inversión estratégica, dificulta la evaluación de resultados y reduce la capacidad de los municipios para acceder a recursos extraordinarios estatales y federales.

Dicho de otra manera: no estamos frente a un problema de dinero, sino frente a un problema de productividad gubernamental.

Los municipios pueden recibir recursos, pero si estos no están alineados con una estrategia clara de desarrollo, difícilmente podrán generar el impacto esperado en infraestructura, servicios públicos, competitividad o bienestar social.

Por ello, desde el Colegio de Economistas de Michoacán hemos impulsado una propuesta de reforma que busca armonizar los tiempos de planeación y presupuestación, permitiendo que los gobiernos municipales puedan construir sus presupuestos a partir de sus objetivos de desarrollo y no al revés.

Reconocemos la apertura y disposición del diputado y economista Hugo Rangel Vargas para impulsar una discusión técnica sobre este tema, que trasciende colores partidistas y responde a una necesidad real de modernización institucional.

La propuesta parte de una idea sencilla: primero debe definirse el rumbo y después asignarse los recursos.

Así funcionan las empresas exitosas, los gobiernos más eficientes y los modelos modernos de gestión pública en el mundo.

Michoacán tiene hoy una oportunidad histórica para actualizar su marco institucional y transitar hacia esquemas de Presupuesto basado en Resultados, Planeación Estratégica y Gestión para Resultados,

fortaleciendo la capacidad de los municipios para generar valor público desde el inicio de cada administración.

La verdadera discusión no es cuánto gastamos, sino qué resultados obtenemos con lo que gastamos.

Y para lograrlo, la planeación debe dejar de ser un trámite administrativo para convertirse en el instrumento rector de las decisiones presupuestarias.

En el Colegio de Economistas seguiremos impulsando propuestas que permitan modernizar la gestión pública, fortalecer las capacidades institucionales y construir gobiernos más eficientes, más transparentes y más orientados a resultados.

Porque cuando la planeación llega tarde, el desarrollo también. Y ese es un costo que Michoacán ya no puede seguir pagando.

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