
Me he preguntado muchos por qué, y entre ellos uno curioso: ¿por qué las gárgolas? Es decir, cuál es la función de esculpir remates por los artificios dónde sale y baja el agua. A primera vista parece que se trata más de un capricho artístico que de una necesidad. Sin embargo, en general el arte es precisamente esto: capricho, ociosidad, superior a la practicidad.
Estaba observando distraídamente la fachada del Pantheon en Roma. Tantos años y en múltiples ocasiones había estado allí que no pensé encontrar alguna novedad. Fotos, conversaciones, pensamientos y oraciones que tantas veces surgieron en mí desde allí. Era un lugar demasiado conocido. Pero la belleza siempre sorprende. Vino la novedad buscando un ángulo de la fuente con un obelisco que está exactamente frente al templo más antiguo de la ciudad eterna. El agua de la fuente salía por la boca de unos rostros que no eran ni de animales ni mucho menos de seres humanos. Eran unas gárgolas con diferentes rasgos faciales. Un exceso de arte que hace de aquella fuente una obra de las más visitadas en Europa.
Saqué fotografías, revisé que estuvieran perfectamente encuadradas, subí una al twitter, y ya en el tren iniciaron propiamente estos pensamientos que buscan y buscan queriendo encontrar.
De una llave y un desfiladero de agua se puede hacer una obra de arte. Sí, los objetos con los que convivimos a diario son los escenarios para mostrar la suprema claridad y armonía, la belleza. Nadie hará algo bello para dejarlo fuera de la región de nuestro espacio cotidiano. Producimos lo bello para consumirlo, para rodearnos de la belleza.
Desde Oxford hasta París pasando por muchas regiones de Europa y algunas ciudades de Americalatina, hay cientos de rostros diversos por donde pasa el agua: tristes, enojados, indiferentes, curiosos, suplicantes y muchos más. Dejando fuera cualquier tipo de explicación fantástica o fanática, podemos hacer algunas puntualizaciones.
1 Los remates, canaletas, por donde baja el agua de las partes altas de las construcciones aparecieron antes que los rostros en ellos. Digamos que el arte gótico fue quien detonó el utilizo de las gárgolas funcionales y no funcionales en los edificios de alta y baja inversión.
2 El arte se hace por nada pero no para nada. Al final del día también los objetos bellos tienen funciones espirituales demasiado claras: relajar, excitar, impulsar, siempre animar con determinada forma al espíritu humano. Entonces esos rostros en piedra quieren transmitir un mensaje.
3 Algunas gárgolas vigilan, otras mueven con sentimientos diversos. Están ahí para algo. No será lo mismo beber de una fuente cuya agua surge de la boca de un ser, que aquella que emerge así, sin más. El rostro hace la diferencia
En nuestra fuente, la que inicié a describir al inicio, está un rostro con orejas grandes y ojos que miran al cielo. A un lado de él se asoman celosos dos animales acuáticos. Mirando la escena, se sugieren diferentes temáticas al corazón: el tormento que sufre el justo y entonces clama al cielo, por mencionar alguna posible historia.
Así como pasa el agua por las gárgolas, así nuestra alma pasa por por esa misma gárgola, armando historias que van y vienen por nuestro corazón.

P. Francisco Armando Gómez Ruiz




