La selva que divide en dos al continente americano

Jonathan Valpuesta / Fronteras de Cristal

Entre Colombia y Panamá existe una frondosa selva en la que se interrumpe la carretera más larga del mundo, la famosa llamada ruta Panamericana.

¿Cómo es posible que Centroamérica y Sudamérica no estén conectados por vía terrestre? ¿por qué existen tantos africanos y asiáticos tratando de cruzar por tierra este lugar tan inhóspito?

El tapón del Darien es un lugar único, está ubicado en el este de Panamá y en el noroeste de Colombia, en el límite entre Centroamérica y Sudamérica. El paisaje es selvático y en 1981 fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, esto debido a la biodiversidad y a los ecosistemas que allí se encuentran.

Hay numerosos ríos que atraviesan la zona y hacen complicada la circulación normal, tal es así que uno de los hitos del tapón del Darien es que ahí se corta la carretera Panamericana.

Esta ruta es famosa por ser la más larga del mundo según varios especialistas ya que comienza en Prudhoe Bay en el Norte de Alaska y termina en Ushuaia, en el extremo sur de Argentina. Cuenta con alrededor de 48,000 kilómetros y en su tronco principal pasa por 14 países americanos. Sin embargo, lo cierto es que la Panamericana no es una ruta continua, ya que se interrumpe, justamente, en el Tapón del Darién.

En el norte llega hasta Yaviza, un pequeño poblado panameño y vuelve a comenzar 130 kilómetros después en Turbo, en el departamento colombiano de Antioquia. ¿Por que no se construyó esa parte? Bueno, hay varias causas. Podemos señalar, por un lado, las dificultades técnicas ya que se deberían de construir varios puntos sobre los ríos que cruzan, aunque, con inversión y con la tecnología actual, técnicamente no habría mayores problemas.

Pero no hay que descuidar otro tema: lamentablemente la construcción del tramo de carretera Panamericana que falta causaría grandes desastres ambientales, ya que habría que deforestar muchas hectáreas del territorio. El parque Nacional del Darien, llamado así del lado panameño, es declarado una reserva de biosfera por la Unesco. Por eso es que muchas organizaciones ambientales advierten sobre los posibles riesgos de la construcción. A esto se agrega que aún viven muchas poblaciones indígenas que prefieren la actual situación y que creen que la ruta traería más problemas que soluciones en su territorio. Estas sociedades viven con costumbres ancestrales y desconfían de la integración con el exterior. Es obvio que una mayor conectividad traería consigo beneficios, ya que hoy es muy difícil y muy costoso cruzar de Colombia a Panamá.

Pero también podría traer complicaciones: ya que la zona del Darién es controlada en varios sectores por narcotraficantes y las guerrillas, siendo esto la creencia de que sí se construye la ruta completa sería contraproducente ya que la droga podría circular más rápido y fácilmente por la zona. Aparte de los narcotraficantes y de las guerrillas que aquí mencionamos en el Tapón del Darien también hay unos protagonistas inesperados. Cada año, entre 5000 a 25,000 migrantes buscan ir de Colombia a Panamá por tierra. Provienen de países muy golpeados como lo son: Somalia, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka, Pakistán,Ghana, Haití y sobre todo, Cuba.

En general, parten de Brasil o Ecuador, llegan a Colombia y desde ahí buscan atravesar el Darién hacia Panamá pero, ¿a donde van realmente? Bueno, casi todos buscan llegar a América del Norte siendo su primer destino Estados Unidos donde buscan nuevas oportunidades y en segundo plano queda ir a Canadá, donde pueden ser acogidos como refugiados. Es decir, después del Darién tienen que atravesar toda América central para llegar a México y después tienen otro reto, cruzar la difícil frontera con Estados Unidos.

Este viaje puede llevar meses o incluso años para lograr una mejor vida que en la de sus países de origen. Cruzar por el Tapón del Darién no es para cualquiera. No sólo porque es uno de los lugares más lluvioso del mundo, sino además, por la presencia de mafias, ladrones y por las grandes posibilidades de contraer enfermedades en la jungla, lejos de la ciudades y de los hospitales para poder ser atendidos con garantía.

En muchos casos, los migrantes son acompañados por guías que los conducen por la selva y los acercan a la frontera. Tan complejo es el pasaje por ahí que hace sólo algunas décadas se logró atravesar por primera vez, siendo el motociclista noruego Helge Pedersen, quien lo hizo a principios de la década de 1980. Pasó 10 años viajando por todo el mundo en su moto y luego contó sus historias en un libro. Está selva es de tenerle un respeto total, es por ello que la gente que quiere ir de Panamá a Colombia lo hace en avión o por agua ya que es prácticamente incruzable el Tapón del Darién.

Éste es el tapón del Darien, la selva intransitable que divide a América en dos y que guarda en sus entrañas bases del narcotráfico, guerrillas, inmigrantes y poblaciones indígenas muy arraigadas.

Jonathan Valpuesta Quesada
Premio Michoacano de la Juventud
Forum for Cooperation, Understanding and Solidarity Delegate.

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