Por: Arturo Alejandro Bribiesca Gil
A Don Ray Gil.
México es y siempre ha sido tierra de crisis y soluciones. En el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, se puede apreciar una iconografía de crisis, la obra “Excomunión y fusilamiento de Hidalgo” de David Alfaro Siqueiros, encargada al controvertido pintor durante el rectorado de Gregorio Torres Fraga, por motivo del segundo centenario del natalicio del cura Hidalgo.
Recordemos que a mediados de septiembre de 1810, el virreinato de la Nueva España fue sacudido por un terremoto social. Fracturó cimientos profundos. El epicentro fue en Dolores, Guanajuato, donde el cura Miguel Hidalgo, entre la noche del 15 y la mañana siguiente, tomó las armas de la guarnición e hizo un llamamiento a la población desposeída a alzarse en armas contra las autoridades coloniales.
La pintura tiene como figura central a don Miguel Hidalgo, como insurgente en el sacrificio. La pintura se halla en la Universidad porque el prócer fue rector del Colegio de San Nicolás en Valladolid.
Veamos la obra. A la izquierda del cuadro encontramos al entonces obispo Abad y Queipo, como némesis del padre Hidalgo. No hay que olvidar la excomunión al ilustre cura. A la derecha, tenemos al héroe en el paredón de fusilamiento con su mano en el pecho herido.
David Alfaro Siqueiros concibió un campo visual contrapuesto entre los dos personajes. El apodo de El Coronelazo se dice que deviene de incursiones con armas en la mano. Aquí su arma fue la del pincel, una naturaleza que ha sobrevivido a su encarcelamiento y vida vertiginosa.
Cuando el tren del progreso avanza hacia un futuro en el que el arte es relegado a un papel meramente decorativo, debemos echar un vistazo atrás, a aquellos tiempos en que el artista además de rigor estético imbuía su obra y su quehacer diario de un profundo amor patrio.
Pertinente es hablar de esta obra en los días que caminamos, que son de crisis y soluciones que tarde o temprano construimos.
Todos, en alguna forma, somos movidos por el arte en alguna u otra forma. Los hay amantes de la música, del teatro, de la literatura, de la pintura. Para el caso que nos ocupa, los amantes de la pintura no me dejarán mentir sobre el alto valor artístico, histórico y cultural de esta obra de Siqueiros. La pintura sin duda tiene un sentido político, así le fue pedido por el rector Gregorio Torres Fraga. Sin embargo, Luis Cardoza y Aragón decía: “David Alfaro Siqueiros nos dice (A un joven pintor mexicano): ‘Yo siempre he planteado el problema de la pintura desde un punto de vista político.’ Más que ‘un punto de vista político’, el de Alfaro Siqueiros fue teologal”.
Pues en este caso, siguiendo la idea de Cardoza y Aragón, es teologal en cuanto que están el obispo y el cura, pero Siqueiros tenía razón: su obra es eminentemente política. Y es patrimonio nicolaita.
Morelia, Michoacán, 5 de septiembre de 2019.




