Por: Marco Tavira
Dolor y Gloria.
Director: Pedro Almodóvar.
Elenco: Antonio Banderas, Penélope Cruz.
Año: 2019.
Calificación: * * * * 1/2
Pedro Almodóvar es un cineasta que ha construído su propia leyenda en torno a sus películas de historias hilarantes y personajes excéntricos, principalmente mujeres. En los ochentas, las actrices anhelaban trabajar con él, y con ello adquirir el célebre mote de ‘chica Almodóvar’. Actuar en alguno de sus filmes era sinónimo de prestigio y fama.
Su filmografía a finales de los 70s se considera experimental y realizó trabajos de culto como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón y la maravillosa ¿Qué he hecho yo para merecer esto?.
En las décadas de los 80s y 90s creó sus películas más reconocidas, famosas y premiadas, como su obra, La ley del deseo, y otras cintas entrañables; Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame, Tacones lejanos, Hable con ella y Todo sobre mi madre, para culminar una prolífica etapa creativa con obras muy personales como Volver y la cruda y ruda La piel que habito.
Sus actores fetiche son: Antonio Banderas y Penélope Cruz, a quienes descubrió y lanzó a la fama, dándoles sus primeros papeles trascendes en el cine. Sin olvidar a histriones que hoy son leyenda por su calidad actoral y lo emblemático de sus personajes, entre ellas: Carmen Maura, Cecilia Roth, Marisa Paredes, Rosy de Palma, y Chuz Lampeabre.
En el presente somos testigos del estreno de una nueva joya en su filmografía: Dolor y Gloria, su última película exhibida en Cannes este año, y aunque al final del festival no obtuvo La Palma de oro como mejor película, sí se alzó con el premio a la mejor actuación masculina, para Antonio Banderas, indiscutiblemente bien merecido. El actor español, al igual que Almodóvar, viven un tercer aire de creatividad y talento. (Auguramos sendas nominación al Oscar, Globo de Oro, Goya, y demás premios el próximo año por su interpretación en Dolor y Gloria).
Banderas, está en su mejor momento física y actoralmente, (la secuencia inicial de Dolor y Gloria nos recuerda una escena de La mala educación ejecutada por Gael García Bernal). El célebre actor logra imprimir un sentimiento avasallador a su personaje; Salvador Mallo, un director de cine retirado que padece una profunda crisis existencial, así como una adicción a las drogas insostenible, enfermedades crónicas muy dolorosas y una soledad recalcitrante; a él no le interesa vivir de glorias pasadas, a pesar de que, con motivo de la restauración de una de sus películas, el público está interesado en saber qué fue de él y del actor que la protagonizó treinta años atrás, con quien, por diferencias creativas, sostuvo una pelea que concluyó en un distanciamiento.

Salvador Mallo, comienza a recordar su niñez y a su madre, a través de aparentes flashbacks, pero en un sorprendente giro creativo, Almodóvar, utiliza a favor de su metraje, el recurso de la película dentro de la película, y retoma elementos de otro de sus filmes: Volver, donde trata por vez primera el tema de la importancia que en su vida han tenido las mujeres, así como un emotivo monólogo, recurso que también utilizó en otro de sus filmes: Todo sobre mi madre, y que hoy son un sello de su filmografía.
Pocas obras retratan con tal naturalidad, la relación madre e hijo, desde la niñez hasta la vejez, concluyendo con el doloroso momento de la despedida, de una manera tan sutil y llena de ternura como lo consigue el célebre director manchego con Dolor y Gloria.
Penélope Cruz da vida a la actriz, que a su vez interpreta a la madre de Salvador Mallo, una mujer que lucha por encaminar a su hijo, dada su inteligencia y talento nato para la literatura y el canto, no importando los medios, o mejor dicho, los únicos medios que tiene a su alcance para sacarlo de su entorno lleno de pobreza y forjarle un mejor futuro.
Al ver la más reciente película de Pedro Almodóvar, comprendemos algunos simbolismos a lo largo de su carrera: El rojo de sus películas, el por qué de la palabra deseo en el.





