Sobre Hilda Tenorio, matador a moreliana

Por: Sandra Arias/ Te Presto Voz

Sé y conozco los motivos por los que los toreros defienden su actuar. Van desde abogar por su pasión de la infancia, pasando por la «naturaleza» del toro de lidia, hasta la «importancia» cultural y tradicional que tiene a nivel nacional.

Sé y comprendo que cuando de niños tenemos un sueño debemos luchar por ellos, trabajar duro hasta lograrlo y perseverar para continuar con él. También sé y estoy segura que ningún bien propio debe prevalecer sobre el daño a un tercero, a un ser vivo.

¡Claro que no me alegra que Hilda haya sido cornada! ¡Claro que no me da gusto! ¿Pero qué necesidad hay de ponerse en peligro?

Creo que todo se basa en el conocimiento consciente del abuso que como especie realizamos sobre otros seres vivos. Hasta ahora no comprendo cómo algunas personas pueden apoyar el martirio de un ser sintiente, estudios demuestran su dolor y sufrimiento, no es invención, el organismo de un ser vivo y su funcionamiento no es subjetivo, es ciencia.

El ser humano fue quien inició con esta actividad y somos también nosotros los responsable de terminar con ella. No me da gusto el «accidente» de esta torera como de ningún otro, ¡al contrario!, me da gusto que esté con vida, pero es algo que continuará si no paramos el maltrato y el abuso que como especie hemos venido haciendo. No es sano apegarnos a tradiciones o culturas que dañen.

Se trata de defender la vida en todas sus formas.








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