Charlemos de Don Nadie, ninguno, los mediocres y los ninis

Por: Luis Ventura De La Rosa Orozco

Hablemos de lo que no queremos ser y que en algún momento todos somos.

A continuación tomaré algunos conceptos del escritor Octavio Paz, traídos al presente y mezclados con otros conceptos.

Don nadie

Empecemos por “Don nadie”, padre español de ninguno como un ser hueco, vanidoso, mucha fachada y poco fondo, es un hombre público, su gran panza oculta la nada que lo habita. Como sombra de don nadie, tenemos a su pariente “Ninguno” él es desdichado, el pariente pobre, flaco, tímido, amarillo de rencor pero semisonriente.

Ninguno

De tanto que lo ignoran, Ninguno ya hasta duda de su existencia, su mayor ambición, codearse con su pariente Don nadie y asistir a las mismas fiestas, enamorar a las mismas señoras, escribir artículos y aplaudir en el teatro.

Por eso querida gente “Ningunear” es convertir a Pedro o Juan en ninguno y son los “Don nadie” quien ponen empeño a este acto, sabemos que a “Don nadie” le irrita que alguien exista de verdad, “Don nadie” no puede oponerse a que los demás existan, ha encontrado, ingeniosamente, un procedimiento para vencer a sus enemigos: NEGAR QUE EXISTEN dicha acción como ya mencioné se llama “ningunear” todo lo anterior son conceptos tomados de Octavio Paz,

Don Nadie es funcionario o influyente y tiene una agresiva y engreída manera de no ser. Ninguno es silencioso y tímido, resignado.

Relata Paz lo siguiente: Recuerdo que una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta “¿Quién anda por ahí?”, y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contestó “No es nadie señor, soy yo”.

Lo que Paz no alcanzó a dimensionar ni a reflexionar que esa respuesta es el simple resultado de la descripción que hace de una cultura de subordinación; obvia, resultado de una descalificación, maltrato, servidumbre o esclavitud.

La invisibilidad del que no (posee), no (sabe) y no (es).

Quiero aclarar no porque no sea, sino por los mecanismos de opresión clasistas, invisibizibilizadores son los que continuamente etiquetan algo que no conocen, no entienden o está fuera de su realidad.

Los mediocres

En otro orden de ideas reflexionemos que comúnmente denominamos algo como mediocre, pero ¿Qué es ser mediocre? ¿Cómo se usa? y la connotación real y cultural que hemos dado a ese vocablo Mediocre.

Mediocre es una palabra que nos viene del latín mediocris, un compuesto del adjetivo medius (medio, intermedio) y el sustantivo ocris (montaña, altura); el medius está vinculado con la raíz griega mésos que refiere a “lo que está en medio”.

Mediocre es estar en la medianía o mediocridad lo cual llegó a convertirse en un elogio de la medianía y la moderación. (Aristóteles)

Con posterioridad el superhombre que extermina a los mediocres. Como esto es repugnante, y como no se puede volver a la idea antigua de que la mediocridad es deseable, hay que suponer que no existe. Porque, en realidad, lo que parece mediocridad es una etapa transitoria, todo está en vías de superación o más radicalmente la supuesta mediocridad (con ciertos criterios) es una excelsitud (con otros).

Sería más inteligente reconocer que todos somos mediocres en casi todo, que no tiene importancia y que intentar lo máximo en todo es ridículo.

La absurda y contante competencia con la que el hombre va perdiendo su autenticidad e incluso de pierde a sí mismo.

La mediocridad se nos vende siempre como un defecto cuando en realidad es una virtud situarse dentro de la normalidad; sobre todo por el esfuerzo cotidiano que supone, con las desigualdades que tenemos, vivir dentro de las capacidades no es del todo negativo.

Por eso la próxima vez que escuche expresiones como mediocre, o mediocridad o usted es un don nadie ponga en duda si la persona que lo dice quizá no conoce el termino y solo lo utiliza banalmente.

Los ninis

Actualmente hablamos de los ninis, jóvenes que no estudian y no trabajan, pero, ¿Hemos reflexionado los distintos contextos que rodean a esos chicos? Por un lado, puede ser el resultado de la falta de oportunidades a la que se enfrentan, así como a su vez, la falta de un proyecto de vida, ambos pudiera ir acompañado de políticas públicas para el empoderamiento juvenil.

Verdad que resulta más fácil etiquetar a un mediocre, un don nadie, o incluso un nini, según sea su tiempo que, empatizar y tratar de generar condiciones reales de desenvolvimiento del potencial.

En lugar de etiquetarlos lo que se debe hacer es dar solución al tema de su desocupación, ya que poniendo el término de desocupación se evoca a la pregunta obligada ¿Por qué estarán desocupados? Obligándonos a todos a la reflexión y a la búsqueda de la respuesta.

Haciendo un recorrido en las letras y en el tiempo, de cualquier modo se puede entrever la tendencia de nombrar y etiquetar a lo que no comprendo, no entiendo y no lo creo como yo, pero que si necesito tener presente como algo no deseable y como un modelo de lo que no es deseable ser, pero no nos olvidemos que todos, absolutamente todos en algún momento somos Don nadie, Ninguno o quizá un Nini.

El pobrecito

Y qué decir, cuando constantemente pobreteamos a los demás, solemos decir pobrecito de este, pobrecito de aquel, en afán quizá de no sentirnos tan desdichados de nuestras desventuras, pero el hecho de pobretear y quizá hasta acompañar el término o expresión dando una moneda nos hace sentir más caritativos, mejor con nosotros mismos, sin que nos permitamos ver las circunstancias que rodean a estas personas y que los hacen sujetos de caridad. Una caridad que incluso fomenta esta actividad y no da solución a la situación.

Por consiguiente, habrá que mirarnos al espejo y reflexionar sobre nuestros presupuestos ideológicos como sociedad y escribir cosas como estas en defensa de quien puede sentirse culpable por ser lo que es.

Y recordemos que, todos somos susceptibles de ser etiquetados, así que, por lo menos no repliquemos esa práctica y en lugar de etiquetar habrá que empatizar.

Por último, quiero agradecer a usted lector que me sigue, porque se da el tiempo de reflexionar y el recurso más valioso del que disponemos es el tiempo sinceramente gracias.

Por Luis Ventura De La Rosa Orozco

Licenciado en Derecho

Diplomado en Humanidades

Maestro en Derecho Constitucional

Estudiante de la maestría en Desarrollo Humano

Activista en materia de inclusión de las personas con discapacidad y Defensa de los Derechos Humanos

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