Democracia, lucha y legado: Cuauhtémoc Cárdenas

Por: Rubén Alcantar

Cuando escuchamos hablar de palabras como, democracia y alternancia electoral en nuestro país, hoy en día lo hacemos con gran naturalidad, como algo cotidiano y hasta cierto punto normal; sin embargo no siempre fue así, el proceso de democratización nacional fue un camino largo y lleno de dificultades, en el que participaron muchos hombres y mujeres valientes; un Porfirio Muñoz Ledo, Rosario Ibarra de Piedra, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo, Valentín Campa o Manuel Clouthier, son referentes de la lucha contra el sistema por la tan anhelada democracia, pero de entre todo los hombres y los nombres existe uno al que la historia deberá reconocer con perpetuidad, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano.

El hijo del General Lázaro Cárdenas del Río y de Amalia Solorzano, el hijo del artífice de la expropiación petrolera y del reparto agrario, hijo de doña Amalia, cuidadora de los niños de Morelia, refugiados por la guerra civil española; la carga del legado de sus padres jamás fue sencilla, ni mucho menos ligera, sin embargo, hablar de Cuauhtémoc Cárdenas es hablar de un legado propio, de alguien que sin lugar a dudas debe formar de nuestros libros de historia, alguien que entrego su vida a la patria y la lucha nacional.

Podremos tener cada uno nuestra ideología política, de izquierda o de derecha, rojo o azul, liberal o conservador, pero si en algo podemos coincidir todos, es que, no podríamos entender el México contemporáneo sin un personaje de la talla del Ingeniero Cuauhtémoc, un personaje que se atrevió a enfrentar al sistema desde el mismo sistema cuando nadie más se atrevía a hacerlo, un demócrata en toda la extensión de la palabra, una piedra angular en la apertura democrática de la que hoy gozamos.

A Cuauhtémoc lo podremos recordar por muchas de sus acciones, desde gobernar nuestro Estado, levantar la corriente critica del PRI, unificar a las izquierdas de manera organizada, fundar al Partido de la Revolución Democrática, luchar por la instauración de lo que hoy conocemos como Instituto Nacional Electoral como organismo autónomo del poder, quedarse a un paso de la presidencia de nuestro país, pero por algo de lo que considero le debemos recordar, para mi siempre serán tres palabras ¡RESISTENCIA SOCIAL PACÍFICA!.

Porque cuando los aires en nuestro país se pusieron más tensos, cuando el pueblo clamaba un fraude electoral en 1988 y llamaban al levantamiento armado, Cuauhtémoc se comportó como lo que siempre fue, un hombre de Estado e Instituciones, un hombre que llamó a resistir de manera pacífica pero incansable, que vislumbro más allá de convertir a nuestro país nuevamente en un México de caudillos y golpes de Estado, a uno de instituciones democráticas, uno en el que la verdadera competencia electoral fuera una realidad al alcance de todos.

El legado del ingeniero perdura entre nosotros, en cada elección observada por los ciudadanos, en cada representante de casilla, en cada observador electoral, en cada credencial para votar con fotografía, en cada alternancia entre partidos en el ejercicio del poder, en la representación real de fuerzas, pesos y contrapesos en las cámaras legislativas, su legado perdura entre nosotros como algo de lo que debemos cuidar, porque no fue regalado, se logró mediante la lucha, nuestra amada democracia.

El México como lo entendemos hoy, muy difícilmente lo podríamos vislumbrar de la misma manera sin la existencia de un hombre de la talla de Don Cuauhtémoc, firme como solo el, aguerrido hasta el final, congruente en sus palabras y sus acciones, comprometido con defender a la patria y la construcción nacional mediante las instituciones, porque, aunque quizá el sistema cayó en 1988, hay algo que el sistema jamás calló, la voz de lucha de Cuauhtémoc.
Por siempre en nuestra memoria, descanse en paz Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano.

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