DIEGO DONALDO CHÁVEZ PALMERÍN
EL ÚLTIMO LLAMADO
PRESIDENTA, LA DEMOCRACIA ES EL ACUERDO .
Hay momentos en los que la grandeza de un gobernante no se mide por su capacidad de imponer decisiones, sino por su disposición a construir acuerdos que trasciendan a su propio gobierno. Hoy la Presidenta Sheinbaum tiene frente a sí uno de esos momentos.
La salida anunciada de Guadalupe Taddei de la presidencia del Instituto Nacional Electoral INE abre una oportunidad que sería un error desperdiciar, la oportunidad de impulsar un gran acuerdo institucional para fortalecer la autonomía del árbitro electoral, precisamente cuando México se prepara para las elecciones de 2027; o simplemente ir a una tómbola.
La historia siempre ofrece una lección. La reforma electoral de 1996, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, fue resultado de negociaciones y exigencias democráticas que terminaron por retirar al hegemónico Ejecutivo de la conducción del entonces IFE, aquel proceso demostró que también se puede ejercer liderazgo político aceptando límites al propio poder, demostró que sí existen la/os estadistas.
Hoy corresponde a la Cámara de Diputados designar a quien encabezará el INE, mediante el procedimiento previsto en el artículo 41 Constitucional. Pero sería ingenuo desconocer la influencia política que el Ejecutivo puede ejercer sobre la mayoría legislativa. Ahí está su oportunidad.
El oficialismo puede favorecer una convocatoria abierta, escuchar propuestas de las distintas fuerzas políticas, incorporar las voces de especialistas y promover un perfil profesional, independiente, con solvencia técnica y auténtica visión de Estado.
No se trata de entregar la decisión a la oposición ni de repartir cuotas partidistas, si en verdad se tiene espíritu democrático, se trata de construir una autoridad que inspire confianza también entre quienes no votaron por las mayorías.
La mayoría legislativa otorga capacidad de decisión, sin embargo, es el diálogo el que puede otorgarle legitimidad.
México no necesita una presidencia del INE complaciente con el gobierno ni convertida en instrumento de sus adversarios, México 2027 necesita una autoridad capaz de defender las reglas electorales frente a cualquier presión.
La presidenta tiene la posibilidad de reivindicar, con hechos, su compromiso democrático, un acuerdo de esta naturaleza podría convertirse en un legado institucional mucho más importante que cualquier victoria partidista inmediata; Claudia Sheinbaum, la primer mujer Presidenta, tiene ante sí la enorme oportunidad de demostrar que gobernar con una amplia mayoría no significa prescindir de quienes piensan distinto, un gran acuerdo para la presidencia del INE sería una señal de madurez política, espíritu democrático y responsabilidad con las instituciones que México ha construido durante años de luchas generacionales.
Las mayorías permiten ganar elecciones, pero son los grandes acuerdos los que permiten construir democracia.




