¿Por qué los jóvenes moverán la política de Michoacán?

Por: Javier Robledo.

Hay una pregunta que comienza a cobrar especial relevancia rumbo a 2027: ¿por qué los jóvenes moverán la política de Michoacán?
La respuesta está en los números, pero también en un cambio generacional que empieza a hacerse visible en los partidos, en los gobiernos y, sobre todo, en las estructuras territoriales.

Actualmente, las personas de 18 a 29 años representan alrededor del 25% de la Lista Nominal de Electores de Michoacán. De acuerdo con información con corte a septiembre de 2026, son aproximadamente 957 mil jóvenes con posibilidad de ejercer su voto en la entidad. Es decir, prácticamente uno de cada cuatro electores michoacanos pertenece a este segmento de edad.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa su comportamiento electoral.

Durante el proceso electoral de 2024, la participación ciudadana estatal rondó el 54%, mientras que en la elección federal para la Presidencia de la República la participación en Michoacán llegó a 61.04%, con más de 2 millones de votos emitidos.

Pero entre las juventudes el comportamiento ha sido históricamente diferente. El Instituto Electoral de Michoacán ha señalado que el grupo de jóvenes se encuentra entre los sectores con menor participación y que, en mediciones previas, la participación de las personas de 19 a 29 años se ubicaba aproximadamente entre 30 y 35%.

Aquí está la paradoja.
Los jóvenes tienen un enorme peso electoral, pero todavía no ejercen ese peso en la misma proporción en las urnas.

Y justamente ahí puede encontrarse una de las principales claves de la política michoacana de los próximos años.

La generación que dejó de ser promesa.

Durante mucho tiempo se habló de los jóvenes como “el futuro de la política”. Esa frase empieza a quedarse vieja.

Los jóvenes ya están en la política.
Están en los ayuntamientos, en los congresos, en las organizaciones sociales, en las universidades, en los medios de comunicación, en las estructuras territoriales y en los equipos de gobierno.

Lo que está cambiando es la dimensión de su participación.
Para cualquier fuerza política que pretenda competir seriamente en 2027, resulta difícil ignorar a un sector que representa aproximadamente una cuarta parte del electorado.

En el caso del Movimiento de Regeneración Nacional, el reto no solamente estará en presentar candidaturas jóvenes, sino en generar espacios reales para cuadros que hayan construido trabajo territorial, organización social, formación política y presencia comunitaria.

La discusión, por tanto, no debería reducirse a la edad de una persona.
Un joven no representa renovación únicamente porque sea joven. La renovación política también requiere experiencia territorial, preparación, resultados y capacidad para construir comunidad.

Morena frente al relevo generacional
Morena ya entró formalmente en la ruta hacia 2027.

El Instituto Nacional Electoral contempla para Michoacán la elección de 24 diputaciones de mayoría relativa, 16 de representación proporcional y 112 presidencias municipales, además de sindicaturas y regidurías.

Eso significa que habrá cientos de espacios de representación y responsabilidad política en disputa.
Y aquí aparece una oportunidad para las nuevas generaciones.

Los jóvenes que hoy participan en los comités, en las estructuras territoriales, en organizaciones sociales y en tareas de formación política podrían encontrar espacios no solamente como candidatos, sino también como coordinadores municipales, responsables territoriales, enlaces distritales, integrantes de equipos legislativos y coordinaciones federales y estatales.

En otras palabras: el relevo generacional no necesariamente empieza en una boleta.

Muchas veces comienza en una coordinación.

En septiembre de 2026, Morena definió a Carlos Torres Piña como coordinador estatal rumbo al proceso de 2027, después de un proceso interno en el que participaron distintos perfiles del movimiento.

A partir de esta definición comienza otra etapa: la construcción de estructuras, equipos y perfiles para las distintas posiciones que estarán en juego.

Y ahí será interesante observar cuánto espacio tendrán las nuevas generaciones.

La propia dirigencia estatal de Morena ha señalado que las candidaturas municipales y legislativas serán determinadas a partir de los perfiles y de los mecanismos internos de posicionamiento, particularmente mediante encuestas.

Eso abre una discusión inevitable:
¿quiénes serán los jóvenes capaces de convertir presencia social en representación política?
De las redes sociales al territorio
La política también cambió de escenario.

Una generación acostumbrada a comunicarse mediante redes sociales entiende la política de una manera distinta. Sin embargo, el reto para cualquier joven que aspire a participar políticamente será demostrar que puede pasar de una publicación a una comunidad; de un mensaje digital a una estructura territorial; de seguidores a ciudadanos organizados.

Porque una elección no se gana únicamente en Facebook, Instagram, TikTok o X.

También se construye en las colonias, en las comunidades, en las tenencias, en las universidades, en los mercados, en las organizaciones sociales y en las calles.

Por eso, los jóvenes que combinen formación, territorio, comunicación y capacidad de organización podrían convertirse en una generación particularmente relevante para la política michoacana.

El voto que todavía no termina de despertar. El desafío es doble.

Por un lado, los partidos necesitan abrir espacios de participación para las nuevas generaciones.

Por otro, los jóvenes necesitan asumir que su participación no termina el día de la elección.

El IEM ha identificado precisamente la baja participación juvenil como uno de los retos democráticos del estado y ha desarrollado actividades dirigidas a este sector para fortalecer su involucramiento en los procesos electorales.

Porque si cerca de 957 mil electores de entre 18 y 29 años forman parte de la Lista Nominal actual, su decisión colectiva puede tener consecuencias importantes en cualquier competencia cerrada.

No se trata de afirmar que todos los jóvenes piensan igual.

Todo lo contrario.

La juventud michoacana es diversa, tiene distintas preocupaciones, preferencias políticas y realidades económicas y sociales.
Precisamente por eso, quien quiera entender el Michoacán de 2027 tendrá que escucharla.

La política que viene
La elección de 2027 todavía no define candidaturas municipales, diputaciones locales o federales.

Pero el proceso político ya comenzó.
Y mientras los partidos construyen sus equipos y definen perfiles, existe una generación que observa, participa y espera espacios.

Morena tendrá frente a sí una decisión política relevante: cómo combinar experiencia con renovación, estructura con talento y trayectoria con nuevas generaciones.
Los jóvenes no necesariamente desplazarán a quienes ya tienen experiencia.

Pero sí pueden modificar la manera en que se construyen los equipos, las campañas y las estructuras políticas.

Quizá por eso la pregunta inicial tiene una respuesta sencilla:
Los jóvenes moverán la política de Michoacán porque ya representan una parte demasiado grande del electorado para seguir siendo considerados únicamente como el futuro.

Son el presente electoral.

Y en 2027, la política michoacana tendrá que decidir cuánto protagonismo está dispuesta a darles.

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