Moisés Navarro y Rogelio Zarazúa: dos perfiles de Morena en el Bajío de Michoacán, pero solo hay un lugar

Por: Leo González

En política no hay sorpresas, solo sorprendidos.

Y en el Bajío michoacano comienza a moverse una de esas piezas que, aunque todavía no tienen definición formal, ya generan conversación en los círculos de Morena.

El nombre de Rogelio Zarazúa empieza a sonar con fuerza para buscar la diputación local por La Piedad, un espacio que actualmente ocupa Melva Albavera y al que también aspira el alcalde de Yurécuaro, Moisés Navarro.

Sobre el papel, Morena podría tener espacios para todos. El problema es que las candidaturas no funcionan así: para cada posición hay varios perfiles y, al final, solo uno aparece en la boleta.

Hay un dato que no debe perderse de vista. La diputación federal de Zamora y el distrito local de La Piedad no eran, hasta hace poco, territorios que Morena tuviera como prioridad. Eran espacios vinculados históricamente al panismo. Sin embargo, en 2024 el escenario cambió y hoy ambos están representados por mujeres: Miroslava Shember y Melva Albavera.

Ahora, dos perfiles masculinos comienzan a levantar la mano.

Por un lado está Moisés Navarro, quien ha venido construyendo presencia política en la región. Su condición de alcalde de Yurécuaro se suma a un factor que puede pesar: actualmente representa a los presidentes municipales de Morena en el estado y ha participado en distintas tareas políticas encomendadas desde Casa Michoacán.

Del otro lado está Rogelio Zarazúa, un perfil con cercanía al exgobernador Lázaro Cárdenas Batel, quien actualmente ocupa la Jefatura de Oficina de la Presidencia de la República. Zarazúa, además, forma parte del gabinete de Alfredo Ramírez Bedolla y ha buscado consolidarse a partir de los resultados de su gestión.

Aquí está el verdadero punto de la disputa: estructura política contra experiencia de gobierno y relaciones políticas.

Navarro tiene territorio, operación electoral y el antecedente de haber ganado con contundencia en Yurécuaro. Esa capacidad para competir y entregar resultados en las urnas no es menor; de hecho, fue precisamente en ese contexto donde Morena logró colocar a Melva Albavera en el Congreso local.

Zarazúa, por su parte, cuenta con una trayectoria dentro del gobierno estatal y vínculos políticos que podrían convertirse en un activo cuando llegue la hora de las definiciones.

La pregunta, entonces, no es si ambos tienen posibilidades.

La pregunta es qué valorará Morena cuando tenga que decidir: estructura territorial, resultados electorales, trayectoria de gobierno o acuerdos políticos.

Los tiempos de definición están cada vez más cerca y, en el Bajío, todo apunta a que la pelea por esa candidatura apenas comienza.

Porque cuando hay dos perfiles competitivos para un solo espacio, la política deja de ser de nombres y comienza a ser de operación.

Y ahí, veremos quién tiene más con qué.

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