La soberbia no gana elecciones, en cambio la unidad si construye transformaciones

Por: Fany Santiago.

LA SOBERBIA NO GANA ELECCIONES, EN CAMBIO LA UNIDAD SI CONSTRUYE TRANSFORMACIONES.

En política existen dos caminos: el de quienes entienden que los proyectos colectivos se fortalecen sumando voluntades, y el de quienes confunden la legítima aspiración personal con la idea de que pueden avanzar solos.

La historia demuestra que el segundo camino suele conducir al aislamiento, mientras que el primero abre la puerta a las grandes transformaciones.

Los procesos internos que viven los movimientos políticos representan momentos de definición, pero también de madurez.

Son etapas en las que las y los aspirantes tienen la oportunidad de demostrar no sólo capacidad de liderazgo, sino también generosidad política, visión de equipo y compromiso con un proyecto que está por encima de cualquier interés individual.

La soberbia rara vez construye. Puede generar titulares, alimentar protagonismos momentáneos o crear círculos de aplausos temporales, pero difícilmente genera consensos duraderos.

Los proyectos políticos y sociales que trascienden son aquellos que entienden que el diálogo, la inclusión y el respeto entre compañeras y compañeros son indispensables para consolidar objetivos comunes.

Hoy es necesario compartir lo que con humildad observo y creo, y es que, en Morena, como movimiento que nació de la organización popular y de la participación colectiva, el reto es precisamente mantener viva esa esencia.

Los próximos procesos para coordinar los trabajos en los estados deben ser una oportunidad para FORTALECER LA UNIDAD, no para profundizar divisiones; para construir puentes, no para levantar muros; para escuchar a la militancia, no para imponer visiones personales.
Quienes aspiren a encabezar estos esfuerzos tendrán que demostrar que saben trabajar con todas y todos, incluso con quienes piensan distinto.

Porque gobernar, organizar o coordinar no significa acumular poder, sino generar condiciones para que un proyecto avance con la fuerza de la colectividad.

La transformación requiere liderazgos firmes, sí, pero también humildes. Liderazgos capaces de reconocer que nadie es indispensable, pero todas y todos son necesarios.

La verdadera fortaleza política no está en caminar adelante volteando a ver quién sigue detrás, sino en avanzar junto a un equipo que comparte objetivos y convicciones.

Confío en que este proceso sea para fortalecer la aceptación, acrecentar las estructuras, seguir dando resultados a la gente, generar sororidad entere mujeres y acompañamiento político interno con respeto y con visión de igualdad para todas y todos.

Hoy más que nunca es tiempo de sumar, no de excluir; de construir acuerdos, no de alimentar diferencias.

Es tiempo de entender que la política del futuro exige preparación, sensibilidad social y una auténtica vocación de servicio.

También es tiempo de consolidar la igualdad sustantiva, de abrir más espacios a mujeres y hombres capaces, de romper inercias que durante años limitaron la participación de nuevos liderazgos y de reconocer que el talento no tiene género.

La transformación que demanda nuestro país y nuestros estados requiere una política cada vez más profesional, con mejores perfiles en la administración pública, con servidores públicos preparados, cercanos a la gente y capaces de responder a los desafíos de una sociedad cada vez más exigente.

Los procesos internos no deben ser una competencia de egos, sino una oportunidad para demostrar quién puede construir más, quién sabe sumar más y quién está dispuesto a trabajar por encima de cualquier interés personal.

Porque el futuro no pertenece a quienes buscan protagonismo, sino a quienes entienden que los grandes cambios sólo son posibles cuando la unidad, la capacidad y el compromiso caminan en la misma dirección.

La transformación necesita unidad, capacidad y generosidad política, no protagonismos personales.

Y para muestra basta un botón, cuando se quiere cumplir al pueblo con las promesas que se hicieron en campaña si se puede: Hoy Michoacán es el estado con más inversión en infraestructura, la imagen urbana y el turismo en el estado hoy tiene otra cara con el teleférico y el Morebus, y no se dejara más deuda en el estado.
Hay que reconocer que Alfredo Ramírez Bedolla tiene palabra pero más aun con profundo compromiso con Michoacán que hoy es una realidad en beneficio del pueblo Michoacano, quien sigue dando resultados en este el primer gobierno de Morena en Michoacán, lo que da pie a que la ciudadanía confío en seguir con buenos gobiernos que sigan generando resultados,

Los próximos años no serán definidos por quienes más ruido hagan, sino por quienes tengan la capacidad de unir, construir y servir. Porque sólo la unidad construye proyectos que trascienden.

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