La transformación también pasa por las mujeres.

Opinión: Fany Santiago.

SALA DE PRENSA

LA TRANSFORMACIÓN TAMBIÉN PASA POR LAS MUJERES.

La transformación también pasa por las mujeres. Por aquellas que trabajan, construyen, escuchan y dan resultados. Porque el futuro de Michoacán no debe decidirse por inercias del pasado, sino por la capacidad de quienes están listas para conducirlo hacia adelante.

Durante años hemos hablado de igualdad, paridad y participación política de las mujeres. Se han impulsado reformas, se han conquistado espacios y se han derribado barreras que durante décadas parecían imposibles de mover. Sin embargo, hay una realidad que sigue presente: el techo de cristal no desaparece únicamente porque existan leyes que garanticen la participación de las mujeres; también debe romperse en la cultura, en las mentalidades y en las prácticas cotidianas.

Michoacán es un estado con una enorme riqueza histórica, cultural y social, pero también carga con inercias tradicionalistas que, en muchos casos, siguen dificultando que las mujeres sean vistas como liderazgos naturales para encabezar proyectos de gran responsabilidad. Aún persiste la tendencia de cuestionar más a una mujer que a un hombre cuando aspira a un espacio de poder, exigiéndole demostrar una y otra vez capacidades que muchas veces se dan por sentadas en otros perfiles.

Lo más paradójico es que esta resistencia no siempre proviene de quienes abiertamente se oponen a la igualdad. En ocasiones surge incluso en espacios donde se habla constantemente de justicia social, progresismo o transformación. Todavía hay quienes se dicen de izquierda, quienes aseguran haber deconstruido viejas prácticas, pero que en los hechos siguen reproduciendo prejuicios, descalificaciones o competencias desleales entre mujeres y este tipo de actitudes debemos de erradicarlas con más formación, sororidad y acompañamiento, la conquista por la igualdad no se dará sola requiere del apoyo de todas y de todos.

La verdadera transformación exige congruencia. Hablar de igualdad implica practicarla. Defender los derechos de las mujeres significa también reconocer sus capacidades, respaldar sus trayectorias y valorar sus resultados.

Por eso resulta importante visibilizar perfiles que han demostrado capacidad de trabajo, cercanía con la gente y compromiso con las causas públicas. Mujeres que han construido resultados desde la responsabilidad institucional y no desde la estridencia. Mujeres como Gladys Butanda, cuya trayectoria refleja que el liderazgo femenino puede combinar sensibilidad social, preparación y capacidad de gestión.

Y no se trata de impulsar mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Esa visión sería limitada y hasta injusta. La igualdad sustantiva consiste precisamente en que una mujer pueda competir, ser evaluada y acceder a cualquier responsabilidad pública por sus méritos, preparación y resultados, en las mismas condiciones que cualquier otra persona.

El reto de nuestro tiempo no es llenar espacios para cumplir cuotas. El verdadero desafío es construir una sociedad capaz de reconocer el talento sin prejuicios, donde el género deje de ser un factor de duda y se convierta simplemente en una característica más de quienes participan en la vida pública.

Las mujeres no necesitan concesiones; necesitan oportunidades reales. No requieren privilegios; requieren que desaparezcan los obstáculos que históricamente han limitado su desarrollo. Y, sobre todo, necesitan que aprendamos a reconocernos entre nosotras, a construir redes de apoyo y a entender que cada avance colectivo abre camino para muchas más.

Michoacán tiene frente a sí una oportunidad generacional. Puede seguir atrapado en viejas inercias o puede mirar hacia el futuro, apostando por liderazgos capaces, cercanos y comprometidos con la transformación social. La igualdad sustantiva no llegará cuando una mujer ocupe un cargo; llegará cuando deje de sorprendernos que una mujer esté plenamente preparada para ocuparlo.

Porque el futuro no debe definirse por estereotipos ni por resistencias del pasado. Debe construirse a partir del talento, la capacidad y el compromiso de quienes estén dispuestos a servir a la gente. Y en ese futuro, las mujeres tienen mucho más que un lugar: tienen un papel fundamental que desempeñar.

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