El Observador Global.
Líderes auténticos vs. líderes artificiales.
Por: Richard Guevara Cárdenas.
En días pasados nos centramos en una amena conversación con algunos comunicadores y analistas políticos sobre la multiplicidad de aspirantes y figuras que comienzan a moverse en la región donde residimos y desarrollamos nuestra actividad profesional. Entre cafés, comentarios y análisis de coyuntura, surgió una reflexión interesante: la diferencia entre los liderazgos políticos construidos desde la trayectoria, el territorio y las causas sociales, y aquellos liderazgos administrados desde el aparato gubernamental, la comunicación institucional o las estrategias aceleradas de posicionamiento.
Contrastar ambas categorías de aspirantes nos llevó a una conversación mucho más profunda sobre la transformación contemporánea del liderazgo político, así como a la promesa hecha a varios amigos de desarrollar el tema con mayor amplitud, compromiso que hoy cumplimos en esta columna.
Se está convirtiendo en una práctica cada vez más común, en distintas regiones del mundo, que funcionarios públicos pasen aceleradamente de la administración gubernamental a la aspiración electoral, construyendo posicionamientos políticos en tiempos cada vez más cortos y apoyados en herramientas institucionales, exposición mediática y estructuras de comunicación.
La discusión no gira en torno a cuestionar la renovación generacional, las nuevas formas de comunicar o el uso de herramientas modernas de posicionamiento político, sino sobre la diferencia entre notoriedad pública y liderazgo político consolidado.
El liderazgo político tradicionalmente ha estado asociado a procesos de formación, representación social, construcción territorial, negociación, capacidad de gestión y vinculación con sectores ciudadanos. Sin embargo, los ecosistemas digitales, la comunicación instantánea y la centralidad de la percepción pública han modificado la manera en que emergen y se consolidan nuevos actores políticos.
Hoy la política enfrenta una paradoja: existe una alta demanda de liderazgo, pero al mismo tiempo una creciente dificultad para generar figuras capaces de articular consensos, conducir procesos complejos y ofrecer respuestas claras frente a sociedades cada vez más fragmentadas e informadas.
En este contexto, la exposición permanente en medios, redes sociales y plataformas digitales ha comenzado a confundirse con capacidad de conducción política. La visibilidad pública, aunque importante, no necesariamente equivale a experiencia, legitimidad o capacidad de representación social.
De ahí que cada vez aparezcan más figuras construidas alrededor de estrategias de percepción, campañas de posicionamiento o narrativas emocionales intensivas. Son perfiles que logran altos niveles de conocimiento público en periodos relativamente cortos, pero cuya legitimidad política todavía depende de su capacidad para conectar de manera auténtica con la ciudadanía y demostrar resultados concretos en escenarios reales de gobierno o representación.
El fenómeno no es exclusivo de un partido político, una ideología o un país. Responde a una transformación global donde la política se encuentra profundamente influida por la lógica de la comunicación digital, la velocidad informativa y la competencia permanente por la atención pública.
La reflexión del ex presidente de Google, Eric Schmidt, resulta particularmente vigente: “Nos falta la clase de liderazgo que conducirá a las sociedades hacia adelante, y algo está mal cuando es tan difícil maniobrar políticamente”. La frase retrata un momento histórico donde las democracias enfrentan el reto de construir liderazgos capaces no solo de comunicar eficazmente, sino también de resolver problemas complejos, generar confianza y conducir instituciones en escenarios de alta polarización.
El desafío contemporáneo no consiste en rechazar las nuevas formas de comunicación política, sino en encontrar un equilibrio entre posicionamiento, legitimidad, experiencia y capacidad real de conducción pública.
Richard Guevara Cárdenas es consultor político en estrategia, posicionamiento, narrativa y comunicación pública, con experiencia en campañas electorales y construcción de liderazgo en territorios complejos de América Latina. Analista y articulista especializado en comunicación política, percepción pública y narrativa estratégica. Mantiene presencia comunicacional y divulgativa bajo la firma @richardguevarac.




