Por: Diego Donaldo Chávez Palmerín.
Columna: El Último Llamado.
Explicar No es Gobernar.
Hoy en México se explica todo, pero se resuelve poco.Hay argumentos para cada problema, hay narrativa para cada crisis, hay responsables señalados todos los días pero lo que empieza a escasear son resultados.
Se instaló una forma de hacer política donde lo importante no es tanto corregir la realidad, sino construir una versión de ella. Una versión ordenada, repetida, defendida. Una versión que, a fuerza de insistir, pretende convertirse en verdad.
El problema es que la realidad no se acomoda al discurso. Se puede hablar todos los días de avances, se puede insistir en que todo va mejor, inclyuso se puede señalar a otros (toto mundo) como responsables.
Y la inseguridad sigue ahí, la desigualdad no se corrige y los problemas estructurales no desaparecen porque se expliquen mejor.
Gobernar exige otra cosa. Exige decisiones, capacidad, incluso aunque no lo crean, exige hacerse cargo.
Hoy vemos más control del mensaje que control de los problemas y el mejor de los esfuerzos a todos los niveles para justificar en vez de resolver.
Y eso genera una ilusión (insisto, en todos los niveles) peligrosa: creer que comunicar bien es gobernar bien.
Y no, no lo es.
La narrativa ordena lo que se dice, sin embargo no corrige lo que se vive.
La gente escucha, sí, pero también compara discurso – realidad.
Compara lo que se promete con lo que pasa.
Y cuando esa distancia crece, el discurso pierde fuerza.
Se desgasta, bien se mencionaba que el poder desgasta, y el no poder desgasta más.
Aquí no hay mucha vuelta, la política que sólo explica, se queda corta.
La política que no resuelve, se agota.
Gobernar no es solo convencer, es responder. (leer 5 veces)
Y al final, en política, la legitimidad no se construye con palabras.
Se construye con resultados.




