¿Y el Ejército?

Por: Leovigildo González

En Michoacán, desde el 2006 el Ejército fue usado en tareas de seguridad pública, Felipe Calderón se atrevió a sacarlo de los cuarteles para enfrentar a los cárteles que generaban violencia a lo largo del país.

Tal vez, la intención era buena, sin embargo, el error estuvo en la falta de estrategia, que derivó en más violencia y violaciones constantes a los Derechos Humanos.

En lo que si puedo coincidir con Calderón es que los cárteles habían sobrepasado a las corporaciones civiles, ya sea a través de la corrupción o el miedo.

Hoy, el Ejército es usado como constructor, vigilante se vacunas o de gasolina, menos para combatir a los grupos criminales.

En México, una de las instituciones con mayor aprobación es justamente la Defensa Nacional, incluso más que la del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

En los cinco días ininterrumpidos los cárteles en Michoacán provocaron una guerra, mientras que las fuerzas castrenses estaban acuarteladas, sin que tratarán de evitar los embates delincuenciales.

El Ejército comienza a desgastarse en Michoacán, no por su posible proclividad a corromperse como algunas corporaciones civiles de seguridad, si no, por su falta de acción ante una guerra de delincuentes que dejan en medio a la población.

Solo el Ejército tiene las herramientas para hacer frente a los cárteles, pero no tienen la orden, ahí está equivocada la «estrategia».

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