Por: Marco Tavira
Dirige: Josh Cooley
Voces: Keanu Reeves, Tom Hanks, Patricia Arquette
Pixar, entrega un cuarto filme de la saga Toy Story desbordante de sensibilidad y nostalgia, e introduce al menos media decena de mensajes positivos que tienen que ver con la lealtad, la amistad y la solidaridad, sin embargo, el elemento más acertado y que saca a flote el filme, lo encontramos en su historia y se refiere al momento en que el entrañable vaquero Woody, debe enfrentar con madurez la decisión de dejar ir las cosas y las personas que ama, todo aquello que llenó su vida de dicha y felicidad; soltar y seguir su camino.

Prácticamente, el director Josh Cooley, utiliza su nuevo largometraje animado, también para soltar, y así despedir a los más entrañables personajes de la saga: Woody, Buzz Lightyear, Señor cara de papa, Jessy, Dinosaurio, etc., y darle la bienvenida a otros, con la intención de crear una conexión entre estos y una nueva generación: como el polémico desechable Furky el tenedor con pies de palo, diseñado por Bonnie, la pequeña a la que Andy le donó a Woody, y que se niega a aceptar que es un juguete (Furky no ha sido del total agrado de la audencia) y la maléfica muñeca, Gabby Gabby, con su séquito de atemorizantes muñecos/ guardaespaldas que tienen una imagen tenebrosa y amenazante, entre otros.

Aquí, en este punto es donde Toy Story 4 ha dividido opiniones de los fans y de la audiencia en general; los nuevos personajes no tienen el encanto de sus predecesores, quizás por ese motivo la película no ha gustado a todos.
En cuestión de animación, el famoso estudio Pixar entrega un trabajo impecable, limpio, y hace evidente el avance tecnológico con el que cuentan para lograr escenas perfectas, de un realismo excelso, escenarios y ambientes asombrosos; como la recreación de la impresionante tienda de antigüedades donde se desarrolla parte del metraje y las espectaculares secuencias de persecuciones dentro de ella, (Los animadores incluyeron en la escenografía de la tienda, objetos de cada película y cortos de Pixar, desde la casa de Up, hasta algunos objetos de Monster Inc.). Las secuencias de la carretera son hermosas, la recreación de la lluvia perfecta, entre otras muy significativas.
La música cumple fidedignamente su enmienda, es parte fundamental para conmover o alegrar al público de acuerdo al momento de la historia.
El verdadero reto detrás de Toy Story 4 fue el desarrollo de la historia porque los creadores consideraban que la tercera parte había tenido un final perfecto y de alguna manera cerraba magistralmente la saga.
Aquí, en Sala de Prensa consideramos que es una película hecha con mucho corazón y aunque no es la mejor de las cuatro que integran el universo de los juguetes, la nostalgia vende y el público y fans la verán, aún con los comentarios negativos que han surgido en torno a ella.





