Código Alpha/Santiago Núñez
Dentro del régimen de gobierno vigente en el estado mexicano, históricamente siempre el nivel municipal ha estado fuera de los reflectores y de las grandes reformas y discusiones políticas que marcan el rumbo del país. Es muy común que en todos los discursos de gobernadores e incluso del presidente de la República, se hable mucho del municipio libre, pero en la práctica desgraciadamente somos testigos de una realidad centralista en la relación municipio-estado o municipio-federación.
Para entender la trascendencia del municipio, debemos señalar que es el principal y primer punto de contacto entre la ciudadanía y las instituciones; los cabildos representan la arena primigenia de debate parlamentario y de toma de decisiones colegiadas en el país. Ya sea en materia presupuestal, de obra pública o de los servicios públicos más elementales, el municipio siempre será la puerta de entrada para sondear las necesidades más básicas de la gente.
Lo mismo debería ocurrir en materia de seguridad pública, rescate de espacios comunes y convivencia social: el municipio debería ser la base de una pirámide robusta e integral a nivel de una estrategia nacional de seguridad pública. Desgraciadamente las condiciones imperantes de delincuencia común y organizada que permean en todo el país, han venido generando una rara y muchas veces inoperante política de seguridad pública que se aplica a los municipios. Me refiero al abandono casi total de la figura de las policías municipales como primer respondiente y como la cara institucional de los gobiernos ante la sociedad; lo anterior para dar lugar a figuras que violan la autonomía municipal y lastran una correcta operación de seguridad, como el mando único.
Asimismo en materia presupuestal, los últimos años hemos sido testigos de una drástica reducción de las participaciones estatales y federales en temas tan fundamentales como el combate a la pobreza y la infraestructura social en los municipios. Somos muy conscientes que las finanzas públicas principalmente de la Federación han caído estrepitosamente debido a un pésimo manejo por parte del gobierno de la República, ante este lamentable escenario es obligación de todos los municipios el buscar tener una recaudación propia que sea fuerte y eficiente, diversificada y que no se centre solamente en el impuesto predial.
Lo anterior no significa cargarle la mano al contribuyente con la creación de nuevos impuestos, sino llevar a cabo una revisión profunda al marco normativo fiscal en materia municipal, realizar las adecuaciones operativas y administrativas necesarias, para poder recaudar de manera eficiente todo el caudal de impuestos diferentes al predial que ya existen y que en la práctica nunca llegan a las arcas públicas municipales.
De la misma forma es necesario fortalecer la presencia institucional de nuestros municipios: con policías municipales bien equipadas, con autonomía operativa, con certificaciones de seguridad, con regidores y cabildos capacitados y con amplio conocimiento del marco normativo a nivel municipal; el cual me atrevo a decir que es de los más complejos dentro del orden jurídico mexicano.Lo anterior ya que en este nivel de gobierno confluyen lo mismo asuntos jurídicos de carácter civil, penal, laboral, administrativos, de planeación, de contabilidad gubernamental, amparos, constitucionales y prácticamente de todo el espectro legal posible.
Esa navaja suiza que son los requerimientos operativos y legales de los municipios representa al mismo tiempo un enorme desafío, una gran responsabilidad, pero también una tremenda área de oportunidad para que de una vez por todas se le apueste al crecimiento y desarrollo de los municipios a nivel institucional y a nivel operativo, como la piedra angular mediante la cual se va a desarrollar una nueva cultura de participación pública, tan necesaria en México.
Ayuntamientos más fuertes y preparados, municipios más responsables y con solidez financiera y una verdadera autonomía municipal que se ejerza dentro de un marco de respeto y absoluta coordinación institucional con el Estado y la Federación, es la receta para empoderar al más importante nivel de gobierno en México y al mismo tiempo, comenzar a atender las demandas públicas desde la raíz, desde la cercanía que otorga el trato con la gente en los municipios y no desde la muchas veces distorsionada visión de escritorio de “la realidad social” que emana desde los gobiernos estatales y el federal.

Sergio Santiago Núñez Galindo
Abogado y consultor.
Candidato a especialista en seguridad nacional.
santiagonunez@alphaconsultores.com.mx




