Por: Efraín Carranza Chávez/ En El Pódium
La conformación de un gabinete, es sin duda una tarea que todo representante popular, en su papel de presidente municipal, gobernador o presidente de la república, debe realizar con gran responsabilidad, para lograr colocar en cada área a quienes habrán de auxiliarlo en la compleja tarea de la administración pública, para lograr dar solución a los problemas que aquejan a los ciudadanos y contribuir al desarrollo y construcción de un mejor municipio, Estado y/o país.
No basta con colocar en cada secretaría o dirección a personas con la preparación o experiencia en el ámbito propio de la materia, o con tener cercanía con el titular del ejecutivo; es necesario que se logre conformar un gabinete que conozca y sepa trabajar en equipo, que aporte desde su área, lo necesario para lograr los objetivos generales, se requiere colaboración, transversalidad en el ejercicio y aplicación de las políticas públicas que habrán de impulsarse. Y algo que sin duda, es fundamental para lograr la cohesión, un gabinete sólido, es conocer los objetivos, las metas que tiene la administración de la cual forman parte, y con mayor razón, saber y compartir el cómo, es decir, los procedimientos, acciones, políticas del ejecutivo, de las que se echara mano para conquistar eso que se han propuesto, y mayor importancia tiene, la convicción, estar de acuerdo con los lineamientos y políticas de quien encabeza la Administración Pública, si bien es cierto que las diferencias existen en todo equipo, y que el diálogo nos lleva a resolverlas, en estos casos, un gabinete debe estar consciente de su función, como auxiliares del ejecutivo, a sabiendas de que no tendrán la facultad de toma de decisiones sin antes consultarlo o recibir la venia, a menos que tengan la cercanía y confianza del gobernador o presidente, cuestión que en la práctica suele suceder en algunas ocasiones, en las que se logra ser más que auxiliar, y se tiene poder de convencimiento, de decisión.
Quien no aprende a trabajar en equipo, a cumplir sus funciones conforme se lo indica el titular del ejecutivo, quien no sabe mover sus cartas, dialogar y conciliar, quien no consigue resultados o cumplir con las expectativas, se encuentra ante una inminente salida del gabinete, justificada como renuncia en su mayoría.
No obstante, como ciudadanos nos asombramos de casos en los que un buen funcionario, pese a su destacada y loable labor desempeñada, con resultados visibles no siempre logra mantenerse dentro, y ello suele darse debido a factores entre los que se encuentran algunos de los señalados, no haber acatado las indicaciones o lineamientos, incluso caprichos de la cabeza de la Administración, los celos políticos al interior del equipo, y uno que sin duda se da es la falta de convicción en el proyecto, y que en no pocas ocasiones es justificado, ante la falta de dirección correcta, de un proyecto sólido, de ideas, en contraste con las ocurrencias, necedades, intereses personales y antojos que reinan.
No es fácil la labor de conformar el gabinete, se debe ser analítico y tener visión para ello, y más trabajo aún, será el mantenerlo durante el ejercicio del cargo, en donde diversas situaciones influyen y se deberán mover las piezas cual ajedrez, con el fin de construir el equipo de batalla, de trabajo.
En la actual Administración Pública Federal, ya se han presentado cuatro renuncias de funcionarios que ocupaban algún cargo relevante dentro de la misma, 3 de ellos, argumentando cuestiones personales: Simón Levy dejando la subsecretaría de turismo, Clara Torres quien renunció al Programa de Estancias Infantiles de la Secretaría de Bienestar, por su parte, Patricia Bugarín, dejó la subsecretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, mientras que el ex panista y quien dirigió en el pasado a Acción Nacional, renunció el día de ayer a la Dirección del IMSS, según lo manifestó, por desacuerdo con algunas situaciones, políticas y conflicto con la Secretaría de Hacienda.
Por otra parte, desde hace algún tiempo, han venido sonando nombres de otros funcionarios, de quienes incluso se dice, han presentado ya su renuncia, misma que no ha sido aceptada, entre ellos, Marcelo Ebrard, Olga Sánchez Cordero y Alfonso Romo, que han sido pieza clave de la Administración, y quienes han negado los rumores, pese a la insistencia y fuerza de los mismos.
Mientras sean rumores o inminentes renuncias, el Presidente debe trabajar en lograr un gabinete fuerte, coordinado, colaborativo, un gabinete que sepa comunicar, que no se contradiga, y que realmente le apoye en el ejercicio de sus funciones, lo que hasta hoy no hemos visto.

Efraín Carranza Chávez
Licenciado en Derecho
Profesor Universitario
Vocal de Enlace con Organismos Políticos Red Jóvenes Políticos de las Américas, Michoacán.
Integrante del Primer Parlamento Juvenil del Estado de Michoacán
Twitter: @EfrainCarranzaC
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