De Peña de Bernal a donde gustes

Por: P. Francisco Armando Gómez Ruiz

Algunos se preguntan si las maravillas de la naturaleza podrían tener el rango de una obra de arte. Evidentemente ya que la belleza de la naturaleza no ha sido forjada con la ayuda del hombre y la mujer, no puede ser una obra de arte en el sentido propio de la palabra. Sin embargo, la contemplación de ciertos rasgos naturales nos transporta a una situación de calma, de profunda emoción estética. Entonces el lago, la montaña, el valle, etc., se convierte en una majestuosa puerta, en el pasadizo para encontrar algo más que hermosura natural.

Estoy seguro que has visitado o has visto fotografías del pueblo mágico queretano Peña de Bernal. Sí, yo también durante muchos años me quedaba lleno de profunda admiración viendo las fotografías de amigos en ese seductor lugar. Hace a penas un par de semanas que directamente hice experiencia de este pueblecillo en medio de los senderos del queso y del vino. Por cierto, el nombre completo de este sitio es La Villa de San Sebastián Bernal; sí, por eso el pintoresco templo del centro tiene a ese mártir traspasado por flechas: San Sebastián.

La construcción de los pequeños barrios de Peña de Bernal en torno a la roca monolítica, así como la confección de los senderillos del centro del poblado, transportan inmediatamente a un escenario de ensueño donde cualquier historia podría cobrar vida. El rostro de cada turista que pasea por este mágico pueblo transmite sentimientos de alegría, curiosidad e incluso plenitud. Las dinámicas que suceden entre las parejas, los amigos, los familiares, todo ello se ve inspirado por la Peña, por los caminos de piedra que permiten una vista sublime de aquella grande roca.

Si un día quieres escribir una historia, un poema o una canción; si deseas deslizar el carboncillo o el pincel y realizar un dibujo o una pintura; si quieres simplemente meditar en los trazos de tu proyecto de negocios, o si quieres rezar para dejarte encontrar por la mano bella de Dios, debes visitar Peña de Bernal. Pero si no eres un artista ni un moje, y eres simplemente un ciudadano de a pie que simplemente quiere un buen sitio para perder el pensamiento de los laberintos de la vida cotidiana, también estás pisando el lugar indicado, te lo aseguro.

De Peña de Bernal se hace un viaje sin escalas hasta el sitio donde prefieras, siempre y cando traigas dirección: arte, espiritualidad e historia. Desde Peña de Bernal se puede encontrar la Belleza, a Dios y al hombre. Así son los pórticos, accesos directos hacia alguna dimensión de la realidad.

P. Francisco Armando Gómez Ruiz

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