Efraín Carranza Chávez/ En el Pódium
El por qué actuamos de determinada forma ante diversas situaciones que vivimos experimentamos a diario, y en lo que respecta a temas sociales, públicos, principalmente la política, es un tema que siempre ha despertado mi interés.
¿Qué tan consientes somos de eso que nos mueve? ¿Conocemos nuestra ideología?
De acuerdo con la Real Academia Española, la ideología, es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Así pues, es nuestra ideología, lo que va dirigiendo nuestro actuar como seres sociales, y esta, se va construyendo basada en las experiencias, aprendizajes, valores, y ejemplos con los que a diario interactuamos, por lo que influyen en ello, las personas con quienes convivimos en los diferentes ámbitos en los que nos desarrollamos, desde el hogar (valores y principios desde ahí inculcados), los diferentes niveles educativos por los que tenemos oportunidad de pasar, las actividades desarrolladas, la religión, nuestras amistades, etc.
Es común escuchar en los diferentes medios de comunicación, noticias, opiniones y discursos, de tinte social-político, de igual forma, vivimos tantos fenómenos y sucesos sociales, pero viene algo de suma importancia, esto es, el cómo lo percibimos, lo que pensamos y nuestra reacción al respecto.
Ante lo señalado, coincido en la teoría de los marcos mentales, tratada en diversas publicaciones del estadounidense George Lakoff, investigador de lingüística cognitiva, y que es explicada de forma simple por Manuel Castells: “La ciencia cognitiva ha establecido que pensamos en términos de marcos mentales y metáforas, antes de entrar en el razonamiento analítico. Estos marcos mentales (frames) tienen existencia material, están en las sinapsis de nuestro cerebro, configurados físicamente en los circuitos neuronales. Cuando la información que recibimos (los datos) no se conforman a los marcos inscritos en nuestro cerebro, nos quedamos con los marcos e ignoramos los hechos.”
Lo anterior, ha sido objeto de estudio de quienes se dedican al marketing, al lenguaje cognitivo, y demás especialistas, quienes logran aplicar sus conocimientos en el terreno real, en este caso el político, logrando así, influir en las decisiones de los ciudadanos, al conectar el discurso, con los valores, el lenguaje, de tal forma que al recibir dicha información, esta encaje en los marcos mentales.
Entonces, políticamente, ¿cuál es nuestra ideología?
Son pocos quienes mantienen una ideología firme, consciente, puesto que considero, en base a la observación e interacción, que una gran mayoría de ciudadanos, son efectivamente, influenciados a modo, a través de los marcos mentales, en los que encajan a la perfección los ideales que se imponen, por cierto, no de forma violenta ni agresiva, más bien le llamaría, inteligente.
Un claro ejemplo de los marcos mentales, lo podemos ver en las ideas que los medios de comunicación (estructurada de tal forma) emiten y que captamos tal como se pretende, así se juega con lo político, y se percibe más, en lo comercial.
Para bien o para mal, nuestros ideales, los principios y valores que se asume, tenemos como ciudadanos, y que nos llevan a actuar de cierta forma, máxime quienes simpatizan o militan en algún partido, y por supuesto, quienes se desempeñan en este ámbito, se ven influenciado como se ha señalado, por el entorno en el que nos desarrollamos, pocas veces se basa en el raciocinio, en un análisis real y efectivo, basado en nuestros anhelos y deseos reales, en lo que queremos para el país, para nuestras familias, para nosotros mismos, y más que auténticos ideales (aún falta mucho trabajo en México con respecto a ello, pocos invierten y los utilizan en el ámbito político) son intereses ajenos al bienestar común, los que mueven a las masas, perfectamente estructurados en el lenguaje, de tal forma que al ser recibidos por nuestra mente, se perciban de tal forma que encajen en los marcos mentales, aunque en realidad, no sean parte de nosotros.
Hoy más que nunca, se requiere convicción firme para con nuestros ideales, defenderlos, pero ello no implica cerrazón, puesto que es importante el estar abierto a posibilidades de cambio, siempre y cuando no traicionen esos principios y valores que nos mueven.

Efraín Carranza Chávez
Licenciado en Derecho
Profesor Universitario
Vocal de Enlace con Organismos Políticos Red Jóvenes Políticos de las Américas, Michoacán.
Integrante del Primer Parlamento Juvenil del Estado de Michoacán
Twitter: @EfrainCarranzaC
Página de Facebook: Efraín Carranza Chávez




