Por: Efraín Carranza Chávez
Entre teatro y circo, ya no vemos acción real, hoy es tan común ver una competencia entre funcionarios públicos, presumiendo quién tiene la mejor fotografía, quién sube más historias en Instagram, quién tiene más seguidores en twitter, quién en Facebook simula mejor una vida de pueblo, de cercanía a los ciudadanos.
Hoy, el ego personal y el querer sobresalir, el llevarse los aplausos (literal), pareciera ser lo primordial para nuestros representantes, y los ciudadanos somos parte de este juego, así es, nos gusta la función, el espectáculo, nos es más cómodo y fácil recibir algún presente, un “regalo” efímero y aplaudir.
El colmo, es la simulación en las políticas públicas, elaboradas y ejecutadas, más no diseñadas, no planeadas, y mucho menos, supervisadas. Esas políticas, convertidas en programas y acciones, son útiles para la foto, para presumir que se hace, pero ¿realmente nos llevarán a dar solución real a los problemas que aquejan a los ciudadanos?, ¿hay cambios positivos, derivados de su implementación?, ahí es donde se debe centrar la atención, en la medición de resultados, para conocer el avance real en la mejora, y poder así continuar, cambiar estrategias en caso de ser necesario, o aún mejor, al cumplirse los tiempos marcados, concluir con las políticas públicas que lograron abatir el problema de fondo.
No debe bastar con los eventos ostentosos, los promocionales en diversos medios, esto no es el medio artístico, aquí en el sector público no debe ser prioridad la imagen personal, la moda, las poses, el querer aparecer a cuadro cuantas veces sea posible, para “demostrar un trabajo” que como obligación debe realizar.
Por todos lados, vemos a políticos y representantes populares tomándose la foto, subiendo un video o transmitiendo en vivo, en donde nos “permiten” ver sus “increíbles” actividades cotidianas, viajar en transporte público, el comer en una fonda popular, comprar en la tiendita de la esquina, llevar a sus hijos a la escuela, y salir al parque de la colonia en familia, entre otras actividades, que para nosotros los ciudadanos representados, son en realidad el pan de cada día, es lo que hacemos, lo que vivimos, entonces, ¿por qué dejarnos asombrar?, ¿Por qué darle tanto valor a su vida personal?
La actividad de todo representante popular, de todo funcionario público, debe ser el servicio público, atender las demandas ciudadanas, y por supuesto, darles solución, a través de acciones y programas objetivos, y debe ser esto, lo que genere valor público.
Como ciudadanos, nos corresponde de forma directa el lograr un cambio que redireccione el rumbo, desde la trinchera en la que nos encontremos, pidiendo de nuestros representantes, de todo funcionario, el cabal cumplimiento de sus obligaciones, que nos importe realmente el que cumplan con sus actividades para las que fueron electas y en su caso, designados.
Los medios de comunicación, las redes sociales, ¡Claro que son fundamentales! Permiten el contacto entre gobernados y gobierno, pero que no se abuse, hay mucho por hacer, hay problemas en espera de solución, hay ciudadanos en espera de atención oportuna, requerimos proyectos y acciones con beneficio duradero, menos teatro, más acción.
Concluyo citando al ilustre Jean Jacques Rousseau, “Se me preguntará si soy acaso príncipe o legislador para escribir sobre política. Contestaré que no, y que éste es el motivo porque escribo sobre este punto. Si fuese príncipe o legislador, no perdería el tiempo en decir lo que es conveniente hacer, lo haría o calaría”.

Efraín Carranza Chávez
Licenciado en Derecho
Profesor Universitario
Vocal de Enlace con Organismos Políticos Red Jóvenes Políticos de las Américas, Michoacán.
Integrante del Primer Parlamento Juvenil del Estado de Michoacán
Twitter: @EfrainCarranzaC
Facebook: Efraín Carranza Chávez




