Por: Marco Tavira
Título: Las herederas.
Director: Marcelo Martinessi.
Actores: Ana Brin, Margarita Irún, Ana Ivanova.
País: Paraguay
Son escasas o nulas las veces que el cine le ha otorgado voz, rostro y protagonismo a las mujeres que inician la etapa de la tercera edad, y menos aún con la maestría que lo logra la película paraguaya Las herederas. Un drama íntimo que traspasa los límites de su entorno local hasta convertirse en una historia de universalidad latente.
Todo es aprovechado en ella: la música, los murmullos, los silencios, las miradas entre las protagonistas, los escasos diálogos, los claroscuros de su fotografía y su propio argumento que se cuenta naturalmente.
Después de vivir toda una vida juntas, Chela y Chiquita, dos damas de la tercera edad, se enfrentan a la soledad y a una precaria condición económica. Subsisten de la venta de muebles, cuadros y otros objetos de valor, preservados de la época de opulencia que un día vivieron en los buenos tiempos. Cuando Chiquita es llevada a prisión por un exceso de deudas, que en su país son consideradas evasión, Chela se ve obligada a fungir como una especie de Uber de sus amigas, que le retribuyen con dinero el servicio de transportarlas a sus reuniones. Haciendo a un lado su orgullo, Chela o Puqué, como cariñosamente le llamaba su padre, comienza a saborear poco a poco la independencia que no tuvo jamás con Chiquita.
Las herederas, es una pieza cinematográfica sublime, un drama bien ejecutado sin llegar jamás al sentimentalismo, retrata la femineidad en la etapa de la madurez de una manera real y audaz .Nos recuerda también a las mujeres de Volver, las musas de Almodóvar y
es una inigualable oferta de buen cine.




