Green Book, una fórmula convencional

Por: Marco Tavira

Título: Green Book
Director: Peter Farrelly
Actores: Viggo Mortensen y Mahersala Alí.
Año: 2018.

La polémica dio inició unos días antes de que Green Book obtuviera el Oscar en la principal categoría: mejor película del 2018.

Las apuestas la ponían como la segunda favorita para ganar después de Roma. Finalmente, los hilos se movieron a favor de Green Book y era evidente; se enfrentaban
la poderosa industria cinematográfica Hollywoodense contra el Midas de oro del streaming, Netflix.

Steven Spielberg, el mítico director creador de importantes obras a lo largo de cuatro décadas, es una voz de peso en la millonaria industria del cine y argumenta que las películas producidas por la hoy también poderosa plataforma digital, son para formato televisivo por lo que deben competir para el Emmy.

¿Esto le resta méritos a la hoy ganadora del Oscar como mejor película del 2018?

Veamos:

Green Book narra una premisa sencilla: Don Shirley, un pianista afroamericano que contrata como chofer a Tony Lip, un rudo italoamericano para su gira de conciertos por el sur de Estados Unidos, la acción tiene lugar en una época de marcado racismo, por lo que Tony, debe tener siempre presente el «Libro verde», una especie de guía que le indica los pocos establecimientos donde es aceptada la gente de color. El resultado es un viaje alentador, una road movie que une a dos personajes disímiles, obligándolos a dejar a un lado sus prejuicios y diferencias para sobrevivir y prosperar.

Green Book, tiene un guión divertido e inspirador, digno del Oscar que obtuvo en este apartado, y destaca además por dos actuaciones memorables que roban risas y corazones; la de Viggo Mortensen que fue nominado como best actor por su papel del chofer mencionado, y la valiente y conmovedora ejecución de Mahershala Alí, quien consigue por ello, su segundo Oscar como actor de reparto (el primero lo alzó en la misma categoría por su célebre performance en la también ganadora del Oscar como mejor película del 2017, la preciosa Moonlight «Luz de luna»).

Definitivamente, los principales aciertos de Green Book son las destacadas actuaciones de sus protagonistas y un guión preciso y divertido, pero también tiene errores y ellos son: un discurso recurrente que raya en la condescendencia, y una fórmula por demás convencional, sin mayores sorpresas. Una película hecha solamente para agradar al público y colarse en las premiaciones, que finalmente lo logró ante el asombro de todos los nominados.

Nos hizo recordar lo que sucedió allá en el 2006 cuando Crash: Alto impacto le arrebató el Oscar a la obra maestra Brokeback Mountain. Inaudito.

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