El conflicto de la paz

Por: Job Meneses

Hoy estamos muy acostumbrados a entender nuestra sociedad como violenta, donde todos los integrantes de la sociedad imponen por la fuerza, ideas y acciones pero no hablamos de los elementos de la paz, empezar con el tema hay que entender que la ausencia de paz no está dado por que exista guerra o no, es la forma de la expresión ciudadana donde prevalece la idea que la convivencia no debe ser impuesta o puesta a fuerza de la creencia y si de la relación entre los individuos en la mediación de los conflictos como un elemento para obtener un acuerdo provechoso para todos los actores.

La ausencia de paz y conflicto van de la mano y este se da por la contraposición de facciones y el deseo de que una de las partes impere sobre las otras.

La paz es un uno de los conceptos más difíciles de comprender y por ende es necesario también tener en cuenta que incluye todo tipo de violencias, tanto de género, como culturales, religiosas entre otras muchas, se alimenta de la necesidad de pertinencia de prevalencia entre uno o un grupo de personas sobre los otros.

La paz tiene que ver con los derechos humanos, las Naciones Unidas declaran como una necesidad en sus resoluciones de 1998 y ha identificado algunos rubros que generan las dimensiones de la paz la Educación, El desarrollo social y económico sostenible, El respeto a todos los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres , la participación democrática , la comprensión la tolerancia y la solidaridad, la comunicación libre y accesible y la promoción de la paz y la seguridad internacionales.

Como se puede observar todos estos ejes tienen que ver como el centro del humano con la búsqueda de su bienestar, con una posibilidad de desarrollo, con una conciencia de la propia humanidad y su entorno, con la posibilidad de participar en su entorno social de forma libre y democrática, con procesos de igualdad, con información valiosa, sin el gran flagelo que representa el intercambio ilegal de armas.
Es decir que las violencias se generan por las carencias de estos satisfactores indispensables para el desarrollo humano integral.

Y significa que hoy no estamos conscientes que es necesario reeducarnos para la paz, nuestra visión prehistórica de la supervivencia por el uso de la fuerza y la dominación. Y esta es la que se ve pero existen violencias culturales o estructurales que son las que no se ven y son las que afectan directamente a todo lo diferente a todo lo que desde la óptica del dominador, ya sea persona o estado está fuera de la norma que la violencia dicta.

Entonces la cultura para la paz busca las mejores relaciones entre los individuos pero los factores que alteran este sentido es la falta de una cultura de paz que tienda a cambiar aspectos como temor, ira, sentido de venganza, desconfianza en las instituciones y procesos jurídicos laxos.

Esto hace que exista un gran deterioro, donde los individuos buscan donde sí mismos y para sí mismos los argumentos para protegerse de los embates que los propios estado generan.

La polarización entre grupos que se enfrentan por razones pseudo ideologías atentan aún más estos sentimientos dados por la falta de movilidad social, arraigados por una cultura del más fuerte, el más el desinterés por el prójimo.

Razón por la cual las visibilizaciones son importantes fuentes de dar a conocer y entender las violencias que permanecen ocultas en las superestructuras de las sociedades, y los más vulnerables ejecutan acciones radicales para hacer notar estas disparidades.

Con estas razones se entienden los casos donde se crea la psicosis colectiva en función a hechos que vulneran los temores de las sociedades, tal es como en Morelia y en otros estados las redes sociales juegan papeles que salen de un estado natural y es una nueva forma de generar vistas a problemas que estaban ocultos en sí mismos.

Hoy también tenemos que darnos cuenta que el espacio informático está atesorando nuevas formas de violencias y que nos ocultan en el infinito de las miles de personas con diversos intereses, prejuicios y otras formas de dominación.

Hemos en últimas fechas aunado a la cotidianidad de la violencia se suman estados colectivos alterados que han llevado al linchamiento de presuntos implicados en delitos y los que al parecer están detonando la conciencia colectiva son los que están dirigidos a mujeres.

Aquí la autoridad no debería negar que existen hechos delictivos o sus supuestos sino que debería proveer la seguridad y la sensibilidad para visibilizar asuntos de orden público más que defenderse o escudarse en la falta de denuncia que también es propiciada por l violencia estructural que ejerce el sistema judicial en este momento.

El hecho es que hoy tiene más credibilidad un luchador social que una autoridad que se tambalea entre sus propias creencias y la demostrada falta de sensibilidad ante los hechos.
La sociedad empieza a organizarse para la violencia, y esto no es halagüeño para que podamos ver un cambio en los próximos años, ni con una constitución moral, y mucho menos preguntándole a la ciudadanía que ¿se portará bien?.

Hay que despolarizarnos e identificarnos en un escenario de nación, buscar los acuerdos y consensos. Y sobre todo entender que el otro también esta lastimado y de otra forma también ha sido violentado.

Así pues con una seguridad militarizada, con la insensibilidad de los gobernantes , aunado a nuestro propio desprecio por el ser humano, estamos convirtiendo un hecho lejano para que exista paz.

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