La tragedia de la educación en México

Código Alpha/Santiago Núñez

Durante las últimas semanas el conflicto financiero que mantiene el gobierno del estado de Michoacán con los trabajadores de la educación, particularmente aquellos agremiados a la CNTE, se ha derivado en una serie de graves afectaciones sociales y económicas para el entorno local.

Lo anterior puede palparse de manera clara con los bloqueos a todas luces ilícitos que los miembros del magisterio están haciendo en infrestructura de carácter federal como lo es especialmente las líneas de comunicación ferroviarias que conectan la zona económica exclusiva del puerto de Lázaro Cárdenas con el centro del país y que a su vez forman parte del North American Super Corridor que opera la empresa Kansas City Southern de México; esto se deriva desde luego en una afectación a las actividades económicas de empresas de carácter privado, pero además en un agravio directo a las cadenas de valor que se desarrollan en el estado de Michoacán, pero sobre todo a la luz del código penal federal también podría ser causal de una responsabilidad penal por el delito de ataques a las vías federales de comunicación.

En primer lugar llama poderosamente la atención que tanto las autoridades estatales como las federales, en todo momento han mantenido una lógica de no confrontación y de negociación con el magisterio en Michoacán, lo cual se entiende en aras de buscar no detonar un enfrentamiento o un conflicto social, sin embargo pudiéramos decir que tal acción representa un guiño a la impunidad, puesto que se está prácticamente negociando la ley y se está supeditando a la buena voluntad del sujeto activo la aplicación de una norma punitiva como lo es el código penal federal.

Como si esto no fuera suficiente para tornar dramático el escenario en comento, tenemos que agregarle que buena parte del origen de esta crisis de gobierno es producto de la ríspida y tensa relación que existe entre el ejecutivo federal y el ejecutivo estatal, máxime por la decisión de este último de intentar regresar la nómina de los maestros a la federación para así desfogar las ya de por sí muy delicadas finanzas estatales.

Sin embargo todos estos lamentables fenómenos representan únicamente la punta del iceberg de una situación mucho más preocupante que se esconde detrás de la problemática ya citada: me refiero a las condiciones deplorables en las que se encuentra el sistema educativo nacional a nivel general. Mientras ciertas facciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación paralizan la economía local y regional, generando pérdidas por miles de millones de pesos, decenas de miles de alumnos del sistema educativo básico se quedan sin clases y sin la posibilidad de seguir desarrollándose de cara a un cada vez más complejo panorama internacional.

La pregunta de fondo en este momento, no es ¿Si se les debe aplicar la ley penal a todas estas personas? la pregunta verdaderamente importante es ¿Que estamos haciendo a nivel local y a nivel federal para mejorar las condiciones del sistema educativo? puesto que ahí reside la esperanza y la posibilidad de que el famoso tejido social pueda regenerarse con ciudadanos que estén preparados para tomar la riendas de su nación. Sin embargo al día de hoy únicamente podemos ver con preocupación, que prácticamente todos los actores del desarrollo político nacional en materia educativa están más centrados en un estira y afloja político que tiene un talante verdaderamente vergonzoso. Y no están preocupados en lo verdaderamente importante: en desarrollar un modelo educativo que les otorgue las herramientas teóricas y prácticas a nuestros estudiantes para desarrollarse correctamente en medio de una dinámica que es ultra competitiva y que en los próximos años amenaza con poner de rodillas a millones de estudiantes que el día de hoy reciben una formación anacrónica, vacía y estéril.

Así pues mientras en México seguimos más interesados en ser testigos de un burdo escenario político en torno al sistema educativo, países como Finlandia, Noruega, Canadá y Singapur están más concentrados en reformar sus planes de estudios y en enseñar materias como lo son oratoria, comunicación, inteligencia financiera, inteligencia emocional, para lograr que sus estudiantes puedan insertarse correctamente en la dinámica global.

El mundo cambia de manera constante, las especificidades del mercado laboral son cada día más demandantes, por eso mientras no decidamos entrarle como sociedad y gobierno a un debate amplio, transversal e integral sobre temas educativos, no nos queda más que resignarnos a seguir viendo como los índices de competitividad de los estudiantes mexicanos son los últimos en las evaluaciones de todos los países que forman parte de la organización para la cooperación y el desarrollo económico. No nos queda más que ser testigos pasivos de un proceso donde en países tercermundistas seguimos utilizando al sistema educativo con una prebenda política, mientras que en el mundo desarrollado sus estudiantes son formados día con día con la premisa de convertirse en los próximos líderes globales en la industria privada y en el sector público

Los tiempos apremian y la guillotina de la economía mundial se balancea peligrosamente sobre nosotros, es momento de actuar de manera civilizada y propugnar de una vez por todas para que el sector privado, las universidades, los centros de investigación, la sociedad y el gobierno enarbolemos de una vez por todas un proyecto progresista e integral en torno a la reforma educativa que México se merece.

Sergio Santiago Núñez Galindo
Abogado y consultor.
Candidato a especialista en seguridad nacional.
santiagonunez@alphaconsultores.com.mx

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