La otra cara de la Navidad, la depresión y soledad.

Por: Leovigildo González

Juan era un joven de 18 años, escuchaba música mientras bebía una cerveza, en su oscura y solitaria habitación. Afuera había bullicio y algarabía, la temporada navideña había llegado y su tristeza se agudizaba en medio de su soledad.

Había sido un año muy complicado para él, su madre falleció de un cáncer incurable, sus pocos familiares le dieron la espalda, tuvo que dejar la escuela para buscar un trabajo.

A los pocos días, ya era alcohólico, lo que derivó en que dejara el trabajo de repartidor de pizzas.

La víspera de navidad, sintió el frío que enmarca la soledad, a Juan lo abandonaron todos, sólo estaba el recuerdo de su madre, la soledad y él. La nostalgia le carcomía el alma cada vez que escuchaba ¡Feliz navidad!.

Salió al Oxxo, compró un 12 de cerveza, en su sucio cuarto puso su música preferida a volumen alto. Mientras entre las sombras destacaba una soga que colgaba de la puerta.

Juan ya lo había decidido, era imposible seguir solo, extrañar a su madre, sin familiares, sin sueños y mucho menos metas. Sólo tenía una opción, abandonar la vida.

Escribió una carta, pidió perdón, y justamente cuando todo mundo festejaba la navidad, Juan decidió colgarse de la puerta de su cuarto, su cuerpo fue encontrado dos días después, hasta que sus vecinos se dieron cuenta. El 26 de diciembre del 2015, Juan fue llevado al Servicio Médico Forense, su cuerpo después entregado a sus familiares.

Este tipo de casos, son más frecuentes en las fechas navideñas, donde las ausencias comienzan a provocar nostalgia que se convierte en depresión.

Nostalgia y depresión.

La investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Katia Rodríguez González, explicó que la nostalgia se relacionan estrechamente con el estado de ánimo e historias de vida, generalmente como resultado de un balance que las personas hacen sobre las metas alcanzadas, los objetivos inacabados, las pérdidas y los éxitos.

Mientras que la depresión es multifactorial y puede deberse a factores genéticos, sociales, culturales y personales, explicó en un comunicado la especialista en psicología del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás.

“Cuando no se atienden los síntomas se pueden agudizar y convertirse en un problema crónico. Sin embargo, no se debe confundir con la nostalgia de fin de año que presentan muchas personas”, señaló.

Precisó que aquellos que en esta época desarrollan cuadros de estados depresivos, es porque generalmente tienen antecedentes previos de esta afección y por algún motivo se agudizan.

Rodríguez González destacó que en México existe una cultura colectiva familiar en el que prevalece un sentimiento de protección, por lo que es importante aprovechar ese ambiente y brindar apoyo a las personas cercanas.

En ese sentido, recomendó, en caso de tener nostalgia, hacer un alto en el camino y aprovechar las posibilidades que se presentan en esta época del año para socializar, convivir y fortalecer lazos familiares y de amistad.

Agregó que si existen antecedentes de depresión, es importante buscar apoyo profesional con algún psicólogo o psiquiatra para evitar que los sentimientos de tristeza se agudicen.

Comentó que debido a los preparativos para las fiestas navideñas (compras, preparación de cenas y compromisos familiares), el estrés puede aumentar. “Es como si en un vaso casi lleno por el estrés fueran cayendo gotitas, y si a ello se le agrega el balance de la vida personal durante el año, se pueden llegar a presentar rasgos de ansiedad y tristeza, pero sin caer en los criterios para el diagnóstico de depresión”, expuso.

Por otro lado, explicó que en países cuya latitud genera menor tiempo de luz solar en el día, lo cual a su vez influye en los ritmos circadianos (cambios físicos, mentales y conductuales), existe la posibilidad de que se presente el Trastorno Afectivo Estacional (SAD por sus siglas en inglés) o depresión invernal.

Rodríguez González comentó que lejos de lo que se pudiera creer, en México el aislamiento y los sentimientos de tristeza se agudizan más en época de verano, sobre todo en las zonas más calurosas.