Por: Dr. Hugo Villegas-Santibáñez
Eran las nueve de la noche, caminaba por una calle semioscura de la colonia donde crecí, cuando escuché una voz que mencionaba mi nombre, provenía de una persona que se encontraba sentada afuera de una pequeña tienda. Me acerque con la curiosidad de saber quién me llamaba, se trataba de un amigo de la infancia que había dejado de ver por más de tres décadas.
El gusto de vernos después de tanto tiempo me hizo sentarme junto a él. Sostenía en su mano izquierda una cerveza, se notaba contento, muy atento y respetuoso con los vecinos que pasaban por ahí pues también había crecido en esas calles de tierra, ahora ya encementadas. Muchos años habían pasado y, desde mi impresión, seguía siendo la misma persona que había conocido. No observé nada extraordinario, era como cualquier otro vecino o conocido del vecindario.
La conversación se centró en la nostalgia de nuestra infancia, cuando llevábamos la comida a la parcela, ayudábamos en la siembra de maíz y ajonjolí a nuestros progenitores y aprovechábamos cada momento para divertirnos correteando las lagartijas, atrapando chananos entre los surcos recién labrados mientras disfrutábamos la libertad que nos ofrecía la vida campirana.
Después de recordar aquellos tiempos lejanos, surgieron las interrogantes ¿qué has hecho todos estos años? ¿Dónde has estado? Me fui al “norte” como muchos paisanos, me contestó. Estuve en el estado de Texas hasta 2012 cuando fui deportado a mi país después de haber purgado una condena de nueve años en una prisión federal estadounidense, terminó diciendo.
Domina el idioma inglés, tiene un nivel educativo medio superior, de oficio cocinero, sin embargo, no encontró una oportunidad laboral que le permitiera una forma honesta de vivir.
Ausente por muchos años del lugar de origen, sin familia, sin un hogar ni nexos laborales la delincuencia organizada le brindó el empleo que necesitaba: formar parte de un grupo armado para defender “la plaza” de los grupos antagónicos.
Diez años permaneció en una guerra interminable entre balazos, sangre y muerte. Mi amigo el sicario sobrevivió para contarme la historia después de recibir varios disparos en el cuerpo de un arma larga de uso exclusivo del Ejército que lo inhabilitó de por vida.
Las estadísticas del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) muestran que en los últimos 4 años fiscales (2021-2024), correspondientes al periodo de gobierno del presidente Joe Biden, fueron deportados 206,943 mexicanos. De esta cantidad, más de 75% estaban considerados como criminales convictos o sospechosos de pertenecer a alguna banda criminal.
Las autoridades americanas se habían enfocado, en la última década, a deportar extranjeros con algún tipo de antecedentes penales. Esto afectaba directamente a México por ser el país con la mayor cantidad de migrantes en el vecino del norte. Actualmente, los datos del Migration Policy Intitute (MPI por sus siglas en inglés) señalan que en el año 2023 había 10.9 millones de mexicanos viviendo en la Unión Americana de los cuales 45% eran indocumentados.
Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y sus políticas antiinmigrantes tenemos frente a nosotros un panorama desolador. México no está preparado para un tsunami de migrantes retornados, como tampoco lo están los norteamericanos ante la probable falta de mano de obra barata de los indocumentados en los campos agrícolas y en la construcción.
El inminente arribo de compatriotas deportados requiere de una coordinación de las diferentes dependencias de gobierno para enfrentar la compleja situación. La implementación del programa “México te abraza” del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum demostró que están atentos y se están preparando para la llegada de los paisanos. Es un buen inicio, aunque no resuelve el problema de fondo y la tarea es continuar buscando otras estrategias o muchos repatriados podrían seguir engrosando las filas de las células delincuenciales, recordemos que muchos ya traen escuela criminal.
Hugo Villegas-Santibáñez
Doctor en Ciencias Sociales
Especialista en Estudios del Desarrollo Regional
Villegashugo2015@gmail.com
X@villegashugo202