Rebelión federal

Código Alpha/Santiago Núñez

Durante los últimos días se han hecho notables una serie de manifestaciones por parte de miembros de las fuerzas federales, específicamente de la policía Federal y de la gendarmería; ambas divisiones que hasta antes de la entrada en vigor del actual gobierno federal se habían mantenido en coordinación, pero independientes del mando militar de las fuerzas armadas.

El descontento entre los miembros de estas corporaciones policiales federales radica en una eventual reforma que los adscribe a la nueva y aberrante figura de la Guardia Nacional, con lo que ellos llaman una vulneración a sus derechos laborales, como perdido de antigüedad, prestaciones, entre otros.

Más allá de las apreciaciones que los cuerpos federales pueden tener en torno a esta reforma, resulta bastante preocupante analizar el fenómeno desde dos perspectivas: la primera que tiene que ver con la parte puramente operativa y que es donde el gobierno federal ha demostrado una enorme ineptitud al momento de articular todo el andamiaje institucional de la Guardia Nacional.

La que debería ser la institución y figura estrella en materia de seguridad pública para el presidente López Obrador, ha resultado una verdadera pifia que en primer lugar, viola muchos derechos humanos como son la seguridad jurídica, el libre desarrollo de la personalidad, la vida y la integridad física de los ciudadanos: todo ello al haber sido creada de manera express y sin tener cuidado en las leyes secundarias que regulan su actuar como son,la ley de detenciones, la ley de uso legítimo de la fuerza y su propia ley orgánica.

Más aberrante aún resulta darnos cuenta que estamos ante una figura que ni es policía, ni es militar, lo cual la coloca en un limbo jurídico que potencialmente puede acarrear resultados desastrosos para la administración federal. Dentro del terreno la Guardia Nacional va a hacer lo que ya venía haciendo el ejército y la Marina prácticamente desde el año 2006, situación que era polémica pero también muy necesaria, debido a las condiciones operativas de los grupos delictivos que acechan al país.

Sin embargo lo verdaderamente volátil es la mezcolanza de tácticas, técnicas y funciones entre militares y policiales que está llevando a cabo este cuerpo de seguridad, muestra de ello es el descontento de los policías federales que al día de hoy, en teoría ya deberían estar en funciones con este nuevo ente de carácter público.

En segundo término y no menos preocupante, resulta el percatarnos que la rebelión de los policías federales en el centro de mando de Iztapalapa y en muchos puntos del país contra el gobierno federal, representa el primer gran escollo de gobierno para Andrés Manuel López obrador. Se puede decir que entre sus adeptos se le perdonan prácticamente toda clase de pifias discursivas y al mando del país, pero en materia de seguridad pública, pudiéramos decir que esta es la primer gran crisis que enfrenta el ejecutivo federal mexicano.

En materia de seguridad nacional para nadie es un secreto, que la relación que guarda el presidente de la República con las fuerzas armadas y las corporaciones de seguridad a nivel nacional, resulta de medular importancia para mantener la gobernabilidad y la gobernanza de un país, no debemos desestimar el papel tan trascendente que ha jugado la policía federal en la historia moderna de nuestra nación.

Aquella corporación en aquel entonces modelo creada por el expresidente Vicente Fox, que tenía la función de emular algunas otras corporaciones nacionales como la guardia civil española o la propia policía nacional de Colombia,hoy se ha convertido en un catalizador importante de la protesta legítima ante la ineptitud de un gobierno federal que solamente ha demostrado estar gobernando con base en la ocurrencia y en la improvisación, no debemos dejar de apreciar que este conflicto está enfrentando a una corporación muy grande e importante en materia de seguridad con la línea política de la administración actual.

Si esto no es suficientemente poderoso para llamar a la atención del equipo que despacha en el cuarto de guerra de Andrés Manuel López obrador, no sé qué otra crisis están esperando para cambiarle el rumbo a su estrategia de seguridad y al cabildeo interior de la misma, tan sólo cerraré con la siguiente reflexión: imaginemos ¿Que pasará el día que la Marina Armada de México de la Secretaría de la defensa Nacional encabecen una protesta similar en contra del actual presidente?

Sergio Santiago Núñez Galindo
Abogado y consultor.
Candidato a especialista en seguridad nacional.
santiagonunez@alphaconsultores.com.mx

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