Diplomacia de cacahuates

Código Alpha/Santiago Núñez

La historia de la diplomacia mexicana ha estado sazonada por momentos épicos, pero también por algunas puntadas de sinrazón que quedarán en la memoria como un oscuro recuerdo de todo lo que no se debe hacer en materia de relaciones internacionales y trato diplomático.

Han pasado ya muchos años desde aquella nefasta llamada de Vicente Fox a Fidel Castro con el famoso “comes y te vas”. La cual fue el epítome de un estilo muy provinciano, muy arrebatado y muy poco sensible en cuanto al trato político del guanajuatense. Hoy muchos tiempo después, la nota jocosa la viene a dar la delegación mexicana encabezada por el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México Marcelo Ebrard y sus complejos entendimientos con los representantes del gobierno estadounidense.

Mucho se ha dicho sobre lo incorrecto o no del vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores que estaba comiendo cacahuates en tan importante mesa; siendo honestos esto es solamente un factor anecdótico que nada aporta o disminuye a la calidad de la política exterior mexicana, más allá de un simple tema de protocolo o de imagen pública.

Sin embargo donde si podemos calificar de cacahuatero el tema, es en la calidad de las negociaciones: Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador le han querido vender a los mexicanos la idea de que la mesa con las autoridades estadounidenses fue una lucha digna y de uno contra uno, siendo la realidad que toda la negociación se trató de una muy astuta maniobra por parte del gobierno de Donald Trump que era sabedor de la supremacía comercial y política sobre los representantes mexicanos.

Lo único que se ratificó en Estados Unidos hace algunos días, fue una postura del gobierno mexicano que se supeditó a todas y cada unas de las exigencias del ejecutivo estadounidense. Lo anterior era lógico, ante el cada vez más caliente panorama electoral en la unión americana, con un presidente que está buscando la reelección; por lo que el mensaje del ejecutivo norteamericano fue muy claro, al manejar en su característico discurso una línea fuerte, impositiva y que tenía la finalidad de doblar diplomática y mediáticamente al Estado mexicano.

Y así fue precisamente el resultado final, el gobierno mexicano aceptó empezar a colaborar en labores de seguridad para frenar el flujo migratorio y qué mejor pretexto para poner a trabajar a su malograda guardia nacional en labores para las cuales no está ni capacitada, ni facultada legalmente. Debemos ser muy precisos al señalar que en materia penal en nuestro país, no se tipifica como un delito la estancia dentro del territorio nacional sin los debidos documentos migratorios, lo cual nos lleva hacia el primer escenario jurídico: todas las detenciones o controles migratorios que establezca la Guardia Nacional van a estar afectados y carentes de cualquier fundamentación jurídica.

En segundo término, hablando de aspectos operativos resulta preocupante ver que este enorme monstruo que no tiene ni pies ni cabeza, que supuestamente va a ser la punta de lanza en materia de seguridad del actual gobierno federal, va a ser utilizado en labores migratorias, como si se tratara de una border patrol mexicana, sin que sus elementos cuenten con el apoyo logístico, jurídico y operativo para desempeñar tales labores.

Es triste, lamentable y peligroso que se juegue de esta forma con las instituciones, pero es aún más preocupante que el actual gobierno quiera vender una derrota diplomática, como si se hubiera tratado de una lucha por la dignidad y la plena representación del Estado mexicano. En política se debe ser muy responsable y el actual gobierno está mostrando una terrible irresponsabilidad al querer maquillar de manera burda la realidad geopolítica y el lugar que actualmente ocupamos dentro del concierto global de naciones.

Le toca a la sociedad civil, a los observatorios ciudadanos, a los académicos, a los medios y a los abogados el coadyuvar para generar una visión que sea objetiva, crítica y neutral y que se aleje de falsos triunfalismos que a nadie ayudan y solamente tienen la finalidad de seguir adentrando el discurso político contemporáneo en el bosque de la oscuridad y la mentira…

Sergio Santiago Núñez Galindo
Abogado y consultor.
Candidato a especialista en seguridad nacional.
santiagonunez@alphaconsultores.com.mx

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