Repite después de mí: No lo sé todo

Te Presto mi voz/ Sandra Arias

¿En qué momento dejaremos de creer que sabemos todo sobre los perros? Claro está que tener perros por años puede acercarnos a la idea de sus gustos y necesidades si somos observadores, pero jamás sabremos si lo que interpretamos es lo correcto aún con una preperación profesional, menos si sólo creemos o damos por hecho.

En innumerables ocasiones basamos nuestras decisiones sobre los perros según aquello que consideramos como un «don», llámese un «los perros de la nada me siguen», «me comunico con ellos», «yo sé que lo que él necesita es…», «estoy segura de que lo hace por…» y así puedo poner mil ejemplos. Y ojo, no digo que no crea en la comunicación interespecie, sino que en realidad considero que el groso de la población no contamos con un poder telepático desarrollado o despierto, así que para no errar, es mejor estudiar.

Esta suposición o esta soberbia sobre el conocimiento pleno de los perros hace que en innumerables ocasiones «la reguemos», en vez de ayudar, ¡y lo digo por experiencia! La Esponja, una perrita que vivió 19 años conmigo presentaba estereotipias (comportamiento repetitivo que se genera ante un estímulo que produce distrés) y para mí sólo era un comportamiento raro, «cosas de perros», que no requería mayor atención. No sabía socializar, tenía protección de recursos, jamás salía a pasear y yo juraba que era la perra más feliz del mundo porque yo la amaba. Pero la amaba desde mi humanidad, no desde sus necesidades. Hace unos años me enteré que no era del todo feliz, que de hecho vivía super estresada…

Entonces, ¿en qué momento dejaremos de creer que sabemos todo sobre los perros? En qué momento dejaremos de ser egoístas y comenzaremos a realizar acciones que satisfagan nuestras necesidades en conjunta a la de ellos, no sólo las de nosotros; no amarlos de la forma en la que creemos que se aman, sino amarlos desde el conocimiento de lo que en realidad requieren.

Estudiar y no suponer, ayudará a evitar accidentes, conflictos, problemas conductuales, etc. Ya que si no queremos estudiar, siempre existirá la posibilidad de contratar a un profesional en la materia, como cuando se pagan clases de regularización a un niño que no es del todo hábil en matemáticas, y eso no es malo, al contrario, ayuda al niño (en esta caso al perro) a integrarse mejor en su entorno.

TEST DE CONOCIMIENTO: ¿Cómo se le conoce al gesto que realiza el perro en la imagen de apoyo de esta columna y cuál es su funcionalidad?