¿Combatir la riqueza?

Por: Hugo Rangel Vargas

La reconocida revista Forbes acaba de publicar la lista de los hombres más ricos del mundo para el año 2018.

Según las estimaciones de este órgano, el ser humano mas acaudalado es el estadounidense Jeff Bezos, quien además de escalar hasta esta posición a partir del crecimiento del valor de sus inversiones fundamentalmente en la industria tecnológica, se ha convertido en la persona más rica que la humanidad haya registrado en su historia y cuyo patrimonio se mide en 12 cifras.
Al jefe de Amazon, cuya fortuna rebasa los 126 MMD; le siguen Bill Gates, fundador de Microsoft, con 91 MMD; Warren Buffett, director del corporativo Berkshire Hathaway, con 87 MMD; Bernard Arnault, CEO de marcas como Louis Vuitton y Sephora, con 75 MMD; y Mark Zuckerberg, Cofundador de Facebook, con 73 MMD.

Estas cifras espectaculares de riqueza, quizá sean el equivalente en economía a lo que es el número gúgol en la imaginación de las matemáticas, y que sirvió a Edward Kasner para ilustrar a su sobrino sobre la cifra más grande jamás imaginada. Sin embargo, ellas retratan una realidad de profunda disparidad en la distribución de la riqueza y de los bienes que el actual sistema económico produce.

Para ejemplificar algunas de estas disparidades habrá que decir que la riqueza de Bezos equivale aproximadamente al valor del Producto Interno Bruto de las 32 economías más pequeñas del mundo, lista que incluye a países como Belice, Liberia o Dominica; y significa casi tres veces el PIB de Honduras. Si sumamos las fortunas de estos cinco acaudalados personajes, alcanzarían los 452 MMD, algo así como el PIB de Perú o dos veces la producción anual de Etiopía.

Y es que una de las contradicciones fundamentales de la economía capitalista se encuentra en que su crecimiento se basa en la concentración de los beneficios del mismo. OXFAM, una organización internacional conformada por diversas agrupaciones que realizan actividades de combate a la desigualdad, ha señalado de manera reiterada este vicio.

Los estudios de este agrupamiento dan cuenta de que a partir de 2015 el 1 por ciento de la población más rica del mundo, posee más riqueza que el resto de la humanidad y de que en la actualidad, ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población.

En México, la situación no es muy diferente. Nuestro país se encuentra situado en el ranking de los 10 países más desiguales del mundo según el Banco Mundial. Y es que el 1 por ciento de la población más rica acumula el 21 por ciento de los ingresos de todo el país; y las 10 personas más ricas de México poseen la misma riqueza que el 50 por ciento más pobre.

Recientemente, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz ha sostenido que si un país pretende crecer más aceleradamente debe apostar por la economía social. El economista, señaló además en una conferencia dictada en Costa Rica, que hay una desconexión entre el crecimiento de la productividad laboral y los salarios; realidad que padecen muchos países como México en donde la contracción de las percepciones de los trabajadores es un factor que impacta negativamente en los niveles pobreza derivada de ingresos por debajo de la línea mínima de bienestar y que sin embargo ha sido una apuesta de los gobiernos neoliberales para la atracción de inversiones al país.

Quizá sea tiempo de atender las desigualdades antes de que se piense que es más fácil combatir la riqueza, dado que los ricos son menos que los pobres.