Los nuevos lenguajes de la política a la mexicana del “chairo” al “comentócrata”

Columna de opinión

Por: Job Antonio Meneses

Hace unos días nada más han pasado para que el lenguaje de la política se transforme desde su forma más violenta que la propia Real Academia de la Lengua tendrá que hacer una serie de apartados sobre los dichos, piropos y revires de los que está sucediendo en este espacio de transición política que está viviendo México en estos momentos y que concluirá este próximo primero de diciembre.

Una transición particular, porque nos dirigimos a la llamada cuarta transformación y se reviven términos que dejaron de tener un valor un tiempo, ahora el esquema de los buenos es ser “Republicano” y quien no está, muy al estilo de esta nueva forma de hacer política se le llama “Clasista”, en referencia a la diferenciación de las Clases sociales, antes sería el termino como “racista” o “discriminador” pero no nos atrevemos a decir las cosas como son, de todos modos por mas disfraces son términos que dividen a unos y otros, yo no diría buenos y malos aunque así pareciera y cobijado en términos ingeniosos no deja de ser en esencia faccioso.

Es interesante como las descripciones se vuelven “Fifis” pero lo relevante, no es los términos sino que surgen para mantener una distancia, que me parece que no abona al principio democrático de tolerancia, que se vuelve necesario para la reconciliación.

Esta necesidad de los “neorepublicanos”, habla de muchas cosas que pueden sucederse, ya que no basto conseguir la mayoría en las urnas, y tras un largo periodo de campaña, aún se sigue en una especie de campaña para seguir en la inercia de batallas ya muy añejas y que nos dejan la sensación de que cada día tendremos nuevos “politicismos”, como tantos “cronopios” que el propio Julio Cortázar no podría imaginar.
Basta ver el comportamiento de la “horda legislativa”, que señala en todo momento recordándonos que harán valer el peso de la mayoría. Donde cada vez ser crítico será visto no como un acto reaccionario, fuera de la naturaleza del libre pensamiento y así a golpe de “Hashtags” iremos otra vez haciéndonos divididos.

Yo igual que muchos estoy decepcionado, enojado y arto de la corrupción, pero también sé que el presidencialismo mágico no existe y este es la heredad del vetusto “régimen de la dadiva”, del “despensanso”, del asistencialismo voraz.

La transformación de las verdades a medias que esconden también medias mentiras, los sí pero no, y no se trata de hacer aparecer, lo que tantos memes en referencia a la figura presidencial, serán también la característica, ya nos sabemos el camino.

Es necesario salir en defensa de la libertad de expresión y de la crítica abierta, aunque hoy se califique a la acción como comentócracia, hay medios y periodistas que hoy son acechados por defender lo que piensan, así como caricaturistas y quienes sin un lado de la balanza observamos desde las ciencias sociales la política y sus alcances.

Mañana nos querrán volver los gesticuladores de Usigli con términos disfrazados y así en el campo de batalla de las palabras evolucionamos caminamos entre chairos, vendidos, borregos hijos del “prian”, “televisos”, “Clasemierdero”, “panazi” , “clasista” tendrán más repercusiones y será interesante que ambos bandos, “la prole”, “los izquierdosos” “Chairos”. Si bien existe un “corrupcionario” de las malas prácticas en función de la corrupción habrá entonces que tener un politíconario de los nuevos tiempos.

Lo importante es que el gobierno es para todos, que las democracias tiene antagonistas y que el disenso, la discusión y el dialogo parafraseando a Andrés Manuel “aunque se cansen dialoguen”, y no importa el título nobiliario o neo conceptual que lo quieran encasquetar, -y a mí también- seguiremos coleccionando este diccionario de compilación que da, lástima porque sigue siendo una división, sigue siendo el buscar la parte facciosa, así no llegaremos al México que queremos pero al final usted tendrá la última palabra o el ultimo hashtag el mío será siempre #analizaynofracciones.

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